PESQUERIAS
REALES Y EL BOSQUE DE VALSAÍN.
Por Pablo Olavide
Adentrarse en el bosque de Valsaín es siempre
fascinante. Se trata de una de las mejores masas forestales de España: un mar
de pinos silvestres de esbeltos troncos anaranjados. Fue aquí donde empecé a
querer al Guadarrama, en esas excursiones escoleras cuando los curas nos traían
hasta estos parajes. Hoy me interno en estas espesuras de la mano del club
Mirasierra. En esta ocasión también me acompaña Juani que por primera vez se ha
animado a venir. La excursión programada discurre por Las Pesquerías Reales,
antigua senda acondicionada para el disfrute y solaz del rey Carlos III, buen
amante de estos parajes y, por supuesto, de la pesca
Hoy se prevé un calor sofocante pero a esta
hora de la mañana, las nueve y media, la temperatura es agradable en Los Asientos,
lugar de donde iniciaremos la ruta. Remontamos el río Eresma por su margen
derecha y nos emboscamos en un mundo vegetal de aromas evocadores de pino y
sierra. La luz cenital se filtra en la foresta provocando mil verdes diferentes.
Atravesamos enseguida la emblemática área de La Boca del Asno sin apartarnos
del río. Vacas serranas pastan en la espesura como fantasmas errantes. Un águila
real aparece fugaz seguido por el planeo pausado del buitre negro. Un carbonero
garrapinos canta escondido tras la rama
de un árbol.
A media mañana llegamos al puente de La Cantina
y junto a la orilla reponemos fuerzas. Luego, regresamos por la misma ruta,
pero, en esta ocasión, acompañamos al Eresma por su orilla izquierda. Cuando
llegamos a La Boca del Asno, un ejército de excursionistas de domingo ha tomado el lugar: tenderetes
en la orilla; gente remojando sus cuerpos en las cristalinas aguas del
río. Aglomeración. Caos. Es el momento de abandonar este lugar deprisa y corriendo.
Llegamos al aparcamiento de Los Asientos a la
una y media tras haber recorrido doce kilómetros. Juan Carlos Aguilón nos prepara una
sesión de estiramientos y luego, besos de despedida y buenos deseos para este
verano que acaba de comenzar.
El Cuaderno del Navegante 28 de Junio de 2015
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