29/09/2019 Senderistas: Camino Schmid: Desde Navacerrada al puerto de la Fuenfría: Begoña Mata
Puntuales y contentos llegamos al club Mirasierra Marta, Rafa, José Vicente, Ricardo, Amay y Begoña, quien escribe esta crónica y que sería la guía de la ruta. Sabíamos que íbamos a disfrutar de un fantástico día soleado por la Sierra de Guadarrama.
En el puerto de Navacerrada nos reunimos con Mari Carmen, Alfonso, Isabel y Alejandro. Estos últimos acompañados de su inseparable perrita invitada, Bruna.
Nuestra guía, asesorada por buenos expertos, tales como Ricardo y Rafa, comenzó la ruta hacia el Oeste, ascendiendo hasta la residencia del ejercito del Aire, llegando al comienzo del camino Schmidt. Recordaba que anteriormente el camino estaba bien señalizado con carteles y círculos amarillos pintados en los árboles, que mostraban claramente el camino a seguir. Afortunadamente todo estaba en su sitio.
A pocos metros del inicio del camino, atravesamos la zona de remonte de las pistas de esquí. Caminamos por la ladera Norte de Siete Picos más de tres kilómetros hasta llegar a la bifurcación del camino. En este punto hicimos dos grupos. Un grupo se quedó, como referencia para que no se despistara el otro grupo a la vuelta.
El otro grupo continuó por la senda de la izquierda, hacia collado Ventoso, dejando a la derecha la dirección al puerto de la Fuenfría y la Senda de los Cospes . Este tramo se complicó un poco por tratarse de una subida cubierta por raíces que nos llevó, tras algunos tropezones, a dicho collado. Poco después llegamos a la pradera del collado Ventoso, bonita y extensa, perfecta para descansar y reponer fuerzas. El lugar estaba bien frecuentado, con buen ambiente entre senderistas, corredores y algunos ciclistas.
Poco después encontramos una fuente de piedra que sirvió para refrescarnos y dar de beber a Bruna. Tras nosotros teníamos preciosas vistas del valle, con Madrid al fondo.
Desde allí seguimos una bifurcación al Oeste que lentamente fue ganando altura para después bajar, tras algún resbalón sin importancia, a la carretera de la República. A pocos metros llegamos al Mirador de la Reina, con espectaculares vistas, desde este mirador se divisaba el Pico de la Peñota, inmediatamente nos vino a la mente Blanca Fernández Ochoa y dedicamos un recuerdo muy especial para ella.
Regresamos sin subir al Collado Ventoso, realizando varios altos en el camino para reagruparnos y reunirnos con el otro grupo. Íbamos comentando las bondades de las cañas frías-paseito-tumbona del verano ya pasado, notando sus secuelas pero altamente satisfechos de estar allí.
Algo oyó Bruna que decidió marcar el ritmo de la marcha. Tomó las riendas y a partir de ese momento, los que sacábamos la lengua éramos los senderistas.
Después de cuatro horas de marcha, regresamos a la Venta Arias, guardando en nuestra mente imágenes de gran belleza que han dejado los doce kilómetros de recorrido por los pinares de Valsaín, como podeés apreciar en las fotos que se adjuntan. En esta venta nos tomamos una buena caña fría.
Amigos ¡que tengamos una buena semana!
Begoña
29/6/2019 Senderismo: Las Pesquerías de Carlos III; Rafa García Puig
Las marchas de senderismo del
mes de julio se repiten de año en año con contadas novedades. Buscan la
frescura del ambiente y el paseo amable como culminación de un curso.
Tratan de dejar un regusto agradable que nos haga desear la llegada de
septiembre y el reinicio de la actividad.
Todos
los años los senderistas terminan con la marcha de las Pesquerías de
Carlos III en el rio Eresma en la vertiente segoviana de nuestra sierra
de Guadarrama. Unas veces vamos hacia el embalse del Pontón. Otras, en
busca del arroyo del Telégrafo, que se convierte en el Eresma, y el
arroyo Minguete.
En esta ocasión optamos por ir en busca del arroyo del Telégrafo, ocho senderistas que salimos todos desde Mirasierra.
Gloria, Marisa, Marta, Melanie, Conchita, Martha con hache, Rocío, y yo mismo.
Diréis: “qué bien acompañado”, pues sí, muy bien acompañado.
Así
que a las 8 nos dirigimos en dos coches hacia la zona recreativa de la
Boca del Asno, ocupada a esa hora solo por algunas caravanas, para
iniciar nuestra marcha en busca del Telégrafo siguiendo la rivera del
Eresma, que en esta ocasión bajaba con poca agua, pero que aun así
producía un festival en los sentidos y en los sentimientos que
establecía un muy buen maridaje con el remate de temporada que se
pretendía.
Bajamos
las escaleras que nos llevaban al rio y empezamos a andar en pequeños
grupos, seña de identidad de los senderistas, a los que no hay forma,
sean muchos o pocos, de mantener en un grupo compacto.
Anduve
durante los primeros momentos solo y en cabeza, recogido, como si
hubiera entrado en una iglesia me arrodillara y santiguara para iniciar
mi relato, mi petición mi balance, mi oración, y mi recuerdo y
agradecimiento a Jesús, siempre presente durante las marchas en los más
antiguos montañeros o senderistas.
Una
breve parada para oír el silencio del murmullo del rio y de los pájaros
y permitir que ese grupo disgregado de conversaciones se agrupe y haga
fotos, ¡como no!
Os echamos de menos Marisa fotos, Ricardo videos, y Pablo.
Reanudamos la marcha, y aparecieron los ¡qué pena que no haya venido…! Echábamos de menos a tantos de vosotros…
En poco más de 1 hora llegamos donde el arroyo del Telégrafo se convierte en el río Eresma. Que bonito, que paz, que privilegio.
Giramos
a la derecha siguiendo el curso del arroyo de las Pamplinas,
adentrándonos en los magníficos pinares de Valsaín que no se si recogen
el nombre de esta especie de pino, o es al revés.
Se
volvieron a formar los grupos de conversación disgregados. Me rendí por
tanto al sentir general y formé el mío propio con Marta sin hache, mi
hermana. Como no, “repasar”, en ambos sentidos, a la familia siempre da
mucho juego, y más aún si de repente interrumpes el “repaso”, y te paras
a llenarte con los pinos que suben rectos al cielo formando un paisaje
bellísimo rico en metáforas evocadoras…
Cruzamos
un puente de grandes piedras sobre el rio y giramos de nuevo a la
derecha hasta que nos encontramos con una pista asfaltada y un puesto de
reavituallamiento de una carrera de montaña de 115 km que como todos
los años estaba teniendo lugar por estos lares.
Abandonamos
la carretera y después de media hora decidimos iniciar la vuelta, y la
búsqueda de nuevo del rio Eresma para tomar un tentempié.
Encontramos
un recodo en el rio. El calor aconsejo a buena parte descalzarse y
refrescarse y, ¡como no!, fotografiarse los pies y las piernas todas
juntas en una fotografía, como diría yo, curiosa. Os describo la foto:
Parejas de piernas juntas y sumergidas en el agua del rio con las uñas
rojas pintadas.
Es
indudable que esto no se nos hubiera ocurrido a un grupo de chicos, lo
que prueba la desinhibición, originalidad y creatividad de las chicas.
Después
de una larga media hora, reiniciamos la marcha. En esta ocasión
percibimos el incremento que está teniendo esta actividad en las
personas, que se nota de un año para otro. Nos cruzamos con varios
corredores de la carrera de 115 km que habían iniciado a las 23:00 del
viernes procurándoles ánimo.
Cuando
llegamos a la Boca del Asno, el parking estaba totalmente lleno, así
que cogimos los coches y nos dirigimos al Albero en Valsaín para comer.
Puri como siempre encantada de tenernos como habituales.
Lo que disfruté y reí en la comida no soy capaz de explicarlo.
Conversación
rica que pasaba de la seriedad a la risa, de lo transcendente a lo
intranscendente, de una manera vital, rápida, imposible de seguir en
ocasiones, pero siempre rica en conocimiento que salta de la gestión de
personas a los platos de cocina sin solución de continuidad, cargada de
experiencia donde siempre aflora y a pesar, en ocasiones, de ella el
sentido del humor, la experiencia, y la frescura que tanto admiro en las
mujeres.
Así terminó nuestra marcha de 10 km y 165 m de desnivel y con ella el curso.
Los
montañeros, como bien explica José Luis en la crónica que habéis leído,
culminaron la Cuerda Larga con La Najarra incluida. Un gran final para
una estupenda temporada. Gracias José Luis por tu implicación.
Finalmente,
quiero recordar en este final de temporada a algunas de las marchas que
he hecho con vosotros. Todas han tenido algo especial pero, me quedo
con la subida al Malagón y como se la colamos a Aida, la subida al Yelmo
y a su Lagunilla donde Cipri dirigió una oración al cielo en memoria de
Mónica y a Conchita le brillaban los ojos de satisfacción por lo
conseguir subir al Yelmo, y la subida al Peñalara bautismo de cumbre
para Elena, Félix y Marta, José Vicente, Begoña, Marisa, Rocío,
conchita, y Silvia y José Luis.
Juan
Carlos y Antonio, quiero agraceros la seguridad que nos proporcionáis,
la tranquilidad en la cola que aportan Reinaldo, Emilio, Viky, José
Ignacios, Marta, Gonzalo (estamos contigo Gonzalo, ayer pasamos un rato
estupendo en tu casa), y a Elías a su amistad, rigor y lealtad.
En
mi cabeza estáis todos, veteranos en el grupo y los más recientemente
incorporados, Mar, José Antonios, Sonsoles y su positivismo, Rocío y su
señorio, Rosa, Francisco Alfredo, Alejandro e Isabel, Mari Carmen y
Alfonso, Marisas, Martas con hache y sin hache, Amay, Floren, Melanie,
Mariane, Chelo y José Luis y vuestra fuerza, Joaquín, Marías, María del
Mar, Malanie y Luis, Paz y Kaos, y Alberto y Silvia.
Estoy deseando que os reincorporéis rápidamente Gonzalo, Katinka, José Eugenio, Margarita, Cristina, Esperanza, e Irena.
A ti Gloria que eres el alma del grupo, y que sabes que Jesús y todos nosotros estamos contentos de que así sea.
A
todos muchas gracias por pertenecer a este grupo, por vuestra lealtad,
amistad, constancia, aunque las crónicas se nos resistan alguna vez a
algunos, y por la acogida sincera y afectuosa que damos a todas las
incorporaciones que permiten que todos nos enriquezcamos.
Un abrazo a todos y hasta septiembre
30/6/2019 Montañismo: La Cuerda Larga en plena ola de calor: Jose Luis Agud (montañero consorte)
Participan: Elías, Reinaldo, y Chelo
El
último domingo de junio, en pleno embate de calor sahariano, los tres
susodichos emprenden una de las rutas más duras de Guadarrama. A mi
entender la Cuerda Larga tiene más de lo segundo (20,6 Km, 1.000 m de
subida y 1.100 de bajada) que de lo primero. Porque, ¿dónde está la
cordura en tres adultos, en aparente posesión de sus facultades y con
medios suficientes para estar tomando daiquiris al borde de una piscina,
que se meten, en contra de todas las advertencias de rehuir el sol y
beber mucho líquido, en semejante berenjenal?
El
único destello de lucidez que se aprecia desde fuera es que adelantaron
la partida una hora, madrugando como panaderos, de forma que a las 7,50
horas ya estaban subiendo.
Salieron
del puerto de Navacerrada, y el primer hito, con el relente de la
mañana, fue la Bola del Mundo. A pesar de todos los augurios de una
temperatura asfixiante, bastante viento y ocasionales nubes hicieron la
travesía llevadera – o lo que ellos entienden por eso – hasta las tres
de la tarde. Tal vez su magnífica reciente graduación puso alas en los
pies de Elías, que no necesitó el carro del profeta homónimo para subir y
bajar como una bala.
Después
de la mal llamada Bola del mundo vino Cabeza de Hierro Menor, después
la Mayor, el Collado de Peña Vaqueros, el de Las Zorras (dicho séa sin
ninguna connotación machista), y más adelante, uno de los topónimos más
hermosos de Guadarrama: Asómate de Hoyos.
Aunque
los testigos interrogados no lo dejan claro, parece que más o menos a
esta altura, alentado por la pureza de aire y quién sabe si por el
pastel de puerros y gambas y tortilla que se había llevado, Reinaldo
dejó salir a borbotones su cultura enciclopédica y sacó a colación la
Batalla de Simancas. Otros no tenemos tanta información, pero disponemos
de la Wikipedia. Por ella he sabido que está batalla enfrentó a Ramiro
II de León y sus huestes a 100.000 musulmanes enviados por Abderramán
III, quien con la sobriedad que caracteriza a los poderosos bautizó la
operación como Campaña del Supremo Poder. Atravesaron la sierra
de Guadarrama por el Puerto de Tablada. Este es el único nexo que se me
ocurre para el relato de Reinaldo, que concluía, con toda la razón, que
el que está arriba gana. Los yihadistas bajaron, llegaron a Simancas, y
los cristianos, con la inestimable ayuda de un eclipse y la aparición de
San Millán, les dieron para el pelo.
A
estas alturas y de la Loma de Bailanderos, el calor apretaba hasta el
final de la excursión. Para facilitar las cosas, distraídos por los
relatos históricos que hemos descrito de forma somera, subieron, tal vez
por accidente, la Najarra. Esta subida es la que quiere la ortodoxia
que forme parte de la travesía. Pero de grandes ortodoxias están las
sepulturas llenas, y podrían haber acortado un poco el peregrinaje.
Mientras
tanto, en el campamento base, este cronista oteaba el cielo tratando de
avistar algún helicóptero de la Cruz Roja con tres montañeros a bordo
maltrechos por un golpe de calor.
Lo
cierto es que llegaron al Puerto de la Morcuera a las 16,30 horas, con
hora y media de adelanto sobre el horario previsto. Allí les esperaba
abnegadamente Rafa (¡muchas gracias!). Tomaron unas cervezas, y fueron
devueltos a su vehículo en Navacerrada.
Madrid,
que siempre sabe premiar a sus héroes, les obsequió con sendos atascos
en Las Presillas y en la carretera de la Coruña, no fuera a ser que
cayeran en la molicie.
José Luis Agud (montañero consorte)
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