06/10/2019 Montañetos y senderistas: La Cueva del monje y el Cerro del Puerco




29/09/2019 Senderistas: Camino Schmid: Desde Navacerrada al puerto de la Fuenfría: Begoña Mata



Puntuales y contentos llegamos al club Mirasierra Marta, Rafa, José Vicente, Ricardo, Amay y Begoña, quien escribe esta crónica y que sería la guía de la ruta. Sabíamos que íbamos a disfrutar de un fantástico día soleado por la Sierra de Guadarrama.
En el puerto de Navacerrada nos reunimos con Mari Carmen, Alfonso, Isabel y Alejandro. Estos últimos acompañados de su inseparable perrita invitada, Bruna.
Nuestra guía, asesorada por buenos expertos, tales como Ricardo y Rafa, comenzó la ruta hacia el Oeste, ascendiendo hasta la residencia del ejercito del Aire, llegando al comienzo del camino Schmidt. Recordaba que anteriormente el camino estaba bien señalizado con carteles y círculos amarillos pintados en los árboles, que mostraban claramente el camino a seguir. Afortunadamente todo estaba en su sitio.
A pocos metros del inicio del camino, atravesamos la zona de remonte de las pistas de esquí. Caminamos por la ladera Norte de Siete Picos más de tres kilómetros hasta llegar a la bifurcación del camino. En este punto hicimos dos grupos. Un grupo se quedó, como referencia para que no se despistara el otro grupo a la vuelta.
El otro grupo continuó por la senda de la izquierda, hacia collado Ventoso, dejando a la derecha la dirección al puerto de la Fuenfría y la Senda de los Cospes . Este tramo se complicó un poco por tratarse de una subida cubierta por raíces que nos llevó, tras algunos tropezones, a dicho collado. Poco después llegamos a la pradera del collado Ventoso, bonita y extensa, perfecta para descansar y reponer fuerzas. El lugar estaba bien frecuentado, con buen ambiente entre senderistas, corredores y algunos ciclistas.
Poco después encontramos una fuente de piedra que sirvió para refrescarnos y dar de beber a Bruna. Tras nosotros teníamos preciosas vistas del valle, con Madrid al fondo.
Desde allí seguimos una bifurcación al Oeste que lentamente fue ganando altura para después bajar, tras algún resbalón sin importancia, a la carretera de la República. A pocos metros llegamos al Mirador de la Reina, con espectaculares vistas, desde este mirador se divisaba el Pico de la Peñota, inmediatamente nos vino a la mente Blanca Fernández Ochoa y dedicamos un recuerdo muy especial para ella.
Regresamos sin subir al Collado Ventoso, realizando varios altos en el camino para reagruparnos y reunirnos con el otro grupo.  Íbamos comentando las bondades de las cañas frías-paseito-tumbona del verano ya pasado, notando sus secuelas pero altamente satisfechos de estar allí.
Algo oyó Bruna que decidió marcar el ritmo de la marcha. Tomó las riendas y a partir de ese momento, los que sacábamos la lengua éramos los senderistas.
Después de cuatro horas de marcha, regresamos a la Venta Arias, guardando en nuestra mente imágenes de gran belleza que han dejado los doce kilómetros de recorrido por los pinares de Valsaín, como podeés apreciar en las fotos que se adjuntan. En esta venta nos tomamos una buena caña fría.
Amigos ¡que tengamos una buena semana! 
Begoña

29/09/2019 Montañeros: La Pedriza: La senda Maeso





22/09/2019 Senderistas: La Peñota



22/09/2019 Montañeros: La Peñota




29/6/2019 Senderismo: Las Pesquerías de Carlos III; Rafa García Puig






Las marchas de senderismo del mes de julio se repiten de año en año con contadas novedades. Buscan la frescura del ambiente y el paseo amable como culminación de un curso. Tratan de dejar un regusto agradable que nos haga desear la llegada de septiembre y el reinicio de la actividad.
Todos los años los senderistas terminan con la marcha de las Pesquerías de Carlos III en el rio Eresma en la vertiente segoviana de nuestra sierra de Guadarrama. Unas veces vamos hacia el embalse del Pontón. Otras, en busca del arroyo del Telégrafo, que se convierte en el Eresma, y el arroyo Minguete.
En esta ocasión optamos por ir en busca del arroyo del Telégrafo, ocho senderistas que salimos todos desde Mirasierra.
Gloria, Marisa, Marta, Melanie, Conchita, Martha con hache, Rocío, y yo mismo.
Diréis: “qué bien acompañado”, pues sí, muy bien acompañado.
Así que a las 8 nos dirigimos en dos coches hacia la zona recreativa de la Boca del Asno, ocupada a esa hora solo por algunas caravanas, para iniciar nuestra marcha en busca del Telégrafo siguiendo la rivera del Eresma, que en esta ocasión bajaba con poca agua, pero que aun así producía un festival en los sentidos y en los sentimientos que establecía un muy buen maridaje con el remate de temporada que se pretendía.
Bajamos las escaleras que nos llevaban al rio y empezamos a andar en pequeños grupos, seña de identidad de los senderistas, a los que no hay forma, sean muchos o pocos, de mantener en un grupo compacto.
Anduve durante los primeros momentos solo y en cabeza, recogido, como si hubiera entrado en una iglesia me arrodillara y santiguara para iniciar mi relato, mi petición mi balance, mi oración, y mi recuerdo y agradecimiento a Jesús, siempre presente durante las marchas en los más antiguos montañeros o senderistas.
Una breve parada para oír el silencio del murmullo del rio y de los pájaros y permitir que ese grupo disgregado de conversaciones se agrupe y haga fotos, ¡como no!
Os echamos de menos Marisa fotos, Ricardo videos, y Pablo.
Reanudamos la marcha, y aparecieron los ¡qué pena que no haya venido…! Echábamos de menos a tantos de vosotros…
En poco más de 1 hora llegamos donde el arroyo del Telégrafo se convierte en el río Eresma. Que bonito, que paz, que privilegio.
Giramos a la derecha siguiendo el curso del arroyo de las Pamplinas, adentrándonos en los magníficos pinares de Valsaín que no se si recogen el nombre de esta especie de pino, o es al revés.
Se volvieron a formar los grupos de conversación disgregados. Me rendí por tanto al sentir general y formé el mío propio con Marta sin hache, mi hermana. Como no, “repasar”, en ambos sentidos, a la familia siempre da mucho juego, y más aún si de repente interrumpes el “repaso”, y te paras a llenarte con los pinos que suben rectos al cielo formando un paisaje bellísimo rico en metáforas evocadoras…
Cruzamos un puente de grandes piedras sobre el rio y giramos de nuevo a la derecha hasta que nos encontramos con una pista asfaltada y un puesto de reavituallamiento de una carrera de montaña de 115 km que como todos los años estaba teniendo lugar por estos lares.
Abandonamos la carretera y después de media hora decidimos iniciar la vuelta, y la búsqueda de nuevo del rio Eresma para tomar un tentempié.
Encontramos un recodo en el rio. El calor aconsejo a buena parte descalzarse y refrescarse y, ¡como no!, fotografiarse los pies y las piernas todas juntas en una fotografía, como diría yo, curiosa. Os describo la foto: Parejas de piernas juntas y sumergidas en el agua del rio con las uñas rojas pintadas.
Es indudable que esto no se nos hubiera ocurrido a un grupo de chicos, lo que prueba la desinhibición, originalidad y creatividad de las chicas.
Después de una larga media hora, reiniciamos la marcha. En esta ocasión percibimos el incremento que está teniendo esta actividad en las personas, que se nota de un año para otro. Nos cruzamos con varios corredores de la carrera de 115 km que habían iniciado a las 23:00 del viernes procurándoles ánimo.
Cuando llegamos a la Boca del Asno, el parking estaba totalmente lleno, así que cogimos los coches y nos dirigimos al Albero en Valsaín para comer. Puri como siempre encantada de tenernos como habituales.
Lo que disfruté y reí en la comida no soy capaz de explicarlo.
Conversación rica que pasaba de la seriedad a la risa, de lo transcendente a lo intranscendente, de una manera vital, rápida, imposible de seguir en ocasiones, pero siempre rica en conocimiento que salta de la gestión de personas a los platos de cocina sin solución de continuidad, cargada de experiencia donde siempre aflora y a pesar, en ocasiones, de ella el sentido del humor, la experiencia, y la frescura que tanto admiro en las mujeres.
Así terminó nuestra marcha de 10 km y 165 m de desnivel y con ella el curso.
Los montañeros, como bien explica José Luis en la crónica que habéis leído, culminaron la Cuerda Larga con La Najarra incluida. Un gran final para una estupenda temporada. Gracias José Luis por tu implicación.
Finalmente, quiero recordar en este final de temporada a algunas de las marchas que he hecho con vosotros. Todas han tenido algo especial pero, me quedo con la subida al Malagón y como se la colamos a Aida, la subida al Yelmo y a su Lagunilla donde Cipri dirigió una oración al cielo en memoria de Mónica y a Conchita le brillaban los ojos de satisfacción por lo conseguir subir al Yelmo, y la subida al Peñalara bautismo de cumbre para Elena, Félix y Marta, José Vicente, Begoña, Marisa, Rocío, conchita, y Silvia y José Luis.
Juan Carlos y Antonio, quiero agraceros la seguridad que nos proporcionáis, la tranquilidad en la cola que aportan Reinaldo, Emilio, Viky, José Ignacios, Marta, Gonzalo (estamos contigo Gonzalo, ayer pasamos un rato estupendo en tu casa), y a Elías a su amistad, rigor y lealtad.
En mi cabeza estáis todos, veteranos en el grupo y los más recientemente incorporados, Mar, José Antonios, Sonsoles y su positivismo, Rocío y su señorio, Rosa, Francisco Alfredo, Alejandro e Isabel, Mari Carmen y Alfonso, Marisas, Martas con hache y sin hache, Amay, Floren, Melanie, Mariane, Chelo y José Luis y vuestra fuerza, Joaquín, Marías, María del Mar, Malanie y Luis, Paz y Kaos, y Alberto y Silvia.
Estoy deseando que os reincorporéis rápidamente Gonzalo, Katinka, José Eugenio, Margarita, Cristina, Esperanza, e Irena.
A ti Gloria que eres el alma del grupo, y que sabes que Jesús y todos nosotros estamos contentos de que así sea.
A todos muchas gracias por pertenecer a este grupo, por vuestra lealtad, amistad, constancia, aunque las crónicas se nos resistan alguna vez a algunos, y por la acogida sincera y afectuosa que damos a todas las incorporaciones que permiten que todos nos enriquezcamos.
Un abrazo a todos y hasta septiembre

Rafa Garcia Puig

30/6/2019 Montañismo: La Cuerda Larga en plena ola de calor: Jose Luis Agud (montañero consorte)


Participan: Elías, Reinaldo, y Chelo
El último domingo de junio, en pleno embate de calor sahariano, los tres susodichos emprenden una de las rutas más duras de Guadarrama. A mi entender la Cuerda Larga tiene más de lo segundo (20,6 Km, 1.000 m de subida y 1.100 de bajada) que de lo primero. Porque, ¿dónde está la cordura en tres adultos, en aparente posesión de sus facultades y con medios suficientes para estar tomando daiquiris al borde de una piscina, que se meten, en contra de todas las advertencias de rehuir el sol y beber mucho líquido, en semejante berenjenal?
El único destello de lucidez que se aprecia desde fuera es que adelantaron la partida una hora, madrugando como panaderos, de forma que a las 7,50 horas ya estaban subiendo. 
Salieron del puerto de Navacerrada, y el primer hito, con el relente de la mañana, fue la Bola del Mundo. A pesar de todos los augurios de una temperatura asfixiante, bastante viento y ocasionales nubes hicieron la travesía llevadera – o lo que ellos entienden por eso – hasta las tres de la tarde. Tal vez su magnífica reciente graduación puso alas en los pies de Elías, que no necesitó el carro del profeta homónimo para subir y bajar como una bala.
Después de la mal llamada Bola del mundo vino Cabeza de Hierro Menor, después la Mayor, el Collado de Peña Vaqueros, el de Las Zorras (dicho séa sin ninguna connotación machista), y más adelante, uno de los topónimos más hermosos de Guadarrama: Asómate de Hoyos.
Aunque los testigos interrogados no lo dejan claro, parece que más o menos a esta altura, alentado por la pureza de aire y quién sabe si por el pastel de puerros y gambas y tortilla que se había llevado, Reinaldo dejó salir a borbotones su cultura enciclopédica y sacó a colación la Batalla de Simancas. Otros no tenemos tanta información, pero disponemos de la Wikipedia. Por ella he sabido que está batalla enfrentó a Ramiro II de León y sus huestes a 100.000 musulmanes enviados por Abderramán III, quien con la sobriedad que caracteriza a los poderosos bautizó la operación como Campaña del Supremo Poder. Atravesaron la sierra de Guadarrama por el Puerto de Tablada. Este es el único nexo que se me ocurre para el relato de Reinaldo, que concluía, con toda la razón, que el que está arriba gana. Los yihadistas bajaron, llegaron a Simancas, y los cristianos, con la inestimable ayuda de un eclipse y la aparición de San Millán, les dieron para el pelo. 
A estas alturas y de la Loma de Bailanderos,  el calor apretaba hasta el final de la excursión. Para facilitar las cosas, distraídos por los relatos históricos que hemos descrito de forma somera, subieron, tal vez por accidente, la Najarra. Esta subida es la que quiere la ortodoxia que forme parte de la travesía. Pero de grandes ortodoxias están las sepulturas llenas, y podrían haber acortado un poco el peregrinaje. 
Mientras tanto, en el campamento base, este cronista oteaba el cielo tratando de avistar algún helicóptero de la Cruz Roja con tres montañeros a bordo maltrechos por un golpe de calor. 
Lo cierto es que llegaron al Puerto de la Morcuera a las 16,30 horas, con hora y media de adelanto sobre el horario previsto. Allí les esperaba abnegadamente Rafa (¡muchas gracias!). Tomaron unas cervezas, y fueron devueltos a su vehículo en Navacerrada. 
Madrid, que siempre sabe premiar a sus héroes, les obsequió con sendos atascos en Las Presillas y en la carretera de la Coruña, no fuera a ser que cayeran en la molicie.
José Luis Agud (montañero consorte)