30/9/2018 Montañismo: El Pico de La Miel: Reynaldo Vazquez


El domingo treinta de septiembre era el último del mes y el primero del otoño, sin embargo el día fue todavía veraniego.
Quedamos en el club Rafael Alonso y yo, no dirigimos por la carretera de Irún al cementerio nuevo de Valdemanco donde habíamos quedado con Juan Carlos Aguilón, A la altura del cerro de San Pedro pudimos apreciar el tamaño de la ruta que íbamos a hacer desde el extremo oeste de la sierra de la Cabrera hasta el extremo oriental. Es una sierra pequeña, tanto en longitud como en altura, no llega a 1,600 metros en ningún momento, pero a pesar de ello nos pareció que la distancia entre los puntos más occidental y oriental de la misma era mucha. Es una sierra de especial belleza para mí, se levanta vertical tras la población del mismo nombre, granítica y la considero la prolongación de la Cuerda Larga.
Reunidos los tres en el cementerio empezamos a subir. La primera pendiente es fuerte, alcanzada la cara norte se suaviza y el recorrido se convierte en horizontal, Juan Carlos no quiso que nos adocenásemos y para evitarlo giró a la derecha para alcanzar el Cancho Gordo, no lo subimos, llegamos hasta el collado y nos asomamos por él hacia el sur con una vistas sobre los pantanos y Madrid al fondo. Pasamos de 1,500 metros, el punto más alto de la excursión. Rafael confirmó que lo que habíamos visto desde la carretera no era una ilusión óptica el Cancho Gordo era más alto que el pico de la Miel. Desde arriba podíamos apreciar indubitadamente que nos encontrábamos muy por encima del famoso pico.
Colgado en la altura atravesaba el collado un cable y en el estaba suspendida una persona. Es una diversión que deben organizar todas las semanas porque un grupo de América del Sur, con los que nos encontramos más tarde, nos comentó que el domingo pasado también estaban Antonio y María si nos hubiesen acompañado sin duda habrían pedido hacer el recorrido, largo y a gran altura.
Bajamos un poco y volvimos al collado Alfrecho, luego fuimos hacia el pico de la Miel, bajando suavemente.
En la bajada por camino pisé una losa de unos ochenta centímetros de larga y cuarenta de ancho, a pesar de su tamaño y peso la lastra se puso en movimiento y me vi con los dos pies sobre ella haciendo surf hasta que salté a la izquierda, según Rafael, que iba detrás, con gran soltura. El que reaccionó muy bien fue Juan Carlos, que encabezaba la marcha. Ante nuestros gritos, sin saber muy bien la causa de los mismos improvisó un salto a la derecha, clavó el bastón derecho en el suelo y giró a la diestra mientras saltaba hacia ese lado apoyándose en el bastón izquierdo. Se pudo apartar del recorrido de la lancha desprendida. que bajaba deslizándose sobre la piedra y la arena del camino. La roca aplastó el bastón derecho clavado en el suelo y éste frenó su descenso. Fuimos incapaces de mover la piedra para levantarla y recuperar el bastón.
Alcanzado el pico de la Miel, lo sobrepasamos y descendimos paralelos a la sierra hasta ponernos completamente al norte y desde allí iniciar la subida. Tengo que decir que cómoda sin las dificultades que presenta subir por el oeste. Descansamos en la cumbre con buitres sobrevolándonos y con la sensación de que nosotros mismos lo hacíamos porque abajo, en caída casi libre, veíamos los nudos de comunicaciones de la Nacional Uno y al este el pantano de El Atazar. Bajamos por el mismo punto e iniciamos la vuelta.
Pudimos fotografiar a unos veinte buitres sobre dos rocas contiguas.
Los brasileños y bolivianos a los que me he referido antes con los que habíamos coincidido en la cumbre querían dirigirse al convento de San Antonio, antiguo monasterio benedictino del siglo XII con restos anteriores a la invasión musulmana, hoy de la orden idense. Como no conocían el camino Juan Carlos les acompañó hasta el collado Alfrecho y los dejó encaminados.
Teníamos previsto hacer el mismo recorrido, pero, como habíamos alargado el camino original con derivaciones, preferimos seguir por el norte los más recto y horizontal posible y así llegar a comer a hora civilizada.
Las vistas del valle del Lozoya son bonitas, aunque allí ya se abra mucho. Se ve el ferrocarril Madrid Irún que ya ha cumplido 50 años, tengo unos gemelos con dos ruedas de tren que me regalaron cuando se inaguró, la sierra de los Carpetanos, tan querida por Juan Carlos, y que queremos recorrer desde Somosierra a El Escorial. Rafa anímate a incluirla en la programación. Indudablemente dividida en tramos.
En el camino de vuelta llamó Patricia desde uno de los mieleros de Soto del Real, me estaba buscando cera de abeja y Juan Carlos me llevó dos botes uno de cantueso local y otro de azahar valenciano, dos detalles muy adecuados para el Pico de la Miel.
Una excursión menor, pero muy completa (subida, vistas, compañía, rapidez en las primeras cuestas, trepada, conversación y un día ideal, para mí caluroso).
Senderistas bailones poneos en contacto con Rafael Alonso, puede ser un filón.
Y ya pensando en Cabeza de Hierro.
Reynaldo

29/9/2018 Senderismo Desde la silla de Felipe II a Las Machotas: Cristina Carrasco



Enlace del reportaje fotográfico de las Las Machotas (por Ricardo García).






Gloria sustituye a Rafa como coordinadora. Por encontrarse éste de viaje. Salida conjunta de montañeros y senderistas. 
El Escorial: Desde la silla de Felipe II a las Machotas. Es una marcha que se hace todos los años. Ya está institucionalizada.
Rafa días antes como hace normalmente nos manda la información completa con todos los detalles de la ruta. Se lo agradecemos. La información con la gente que quiere ir, se conoce del día anterior. 
Nos reunimos a las 8.00 en el club Mirasierra. 16 personas todos senderistas. Los participantes: Gloria, Gonzalo, José Vicente, Alejandro, Isabel, Elena, Conchita, Nieves, Esperanza, Joaquín, María, Rocío, Begoña, Ricardo, Marisa y yo. Hubo un cambio se apuntó Aida pero no pudo venir y en su lugar fue Marisa. Seguimos siendo 16. Gonzalo, Alejandro e Isabel fueron directamente al lugar del comienzo de la marcha. El resto quedamos en el club Mirasierra.
Nos apuntamos 16 a comer en el merendero. Hubo otro cambio en lugar de Gonzalo, el marido de Nieves, Esperamos verle más veces. Rafa se encargó de la reserva. Para que cuando llegáramos ya estuviera la mesa preparada.  Nos pareció una idea genial.
Pasadas las 9 ya estábamos todos en el punto de partida. A esa hora, tiempo estupendo  fresquito pero con un sol radiante. 
 Como estaba programado la 1º  visita a la silla de Felipe II para contemplar las magníficas vistas y hacerse las fotos. Ya nos las han mandado vía washapp.  Estupendas (las fotos) 
Seguimos las indicaciones del guía para empezar la marcha, le tocó a José Vicente y me propuso a mí que escribiera la crónica y aquí estoy. De" reporter gráfico"  Ricardo y de "escoba" Alejandro. No faltó detalle. Nos enumeramos, ya empezamos a andar, el camino precioso con sombras producidos por los árboles empezamos a subir, subir, subir, llegamos a un claro, seguíamos subiendo, subiendo, subiendo, contemplamos durante prácticamente toda la subida el pantano de Valmayor por un lado y por la otra vertiente el monte Abantos y todo lo demás. Como nos dijo el guía era una subida continuada.
No hubo ninguna incidencia por el camino, estuvimos disfrutando del paisaje, comentando, hablando tranquilamente, sin prisa pero sin pausa. Llegamos al Collado Entrecabezas. El horizonte se abrió, nos encantó. Hora: 10,30 de la mañana
Gloria, Esperanza y María decidieron quedarse allí, esperando  a que los demás  hicieran el último tramo: La Machota Baja, nuestro punto final de la ruta. Y nos encontrásemos con ellas  a la bajada. El resto seguimos el camino, una subida cerca de 170 mts. de desnivel en  aproximadamente 1,5 Kms. más o menos. Es lo que me dijeron. Contemplamos una gran luminosidad, una perspectiva, a lo lejos divisamos el pueblo de Zarzalejos....Por el camino nos encontramos  muchas cagarrutas de cabra hispánica. Alejandro nos contó que habían traído cabras hispánicas de Gredos para repoblar la Pedriza y que se habían adaptado muy bien a este entorno. Comprendimos que sí por la cantidad de huellas. El camino como suponéis era de cabras pero al final llegamos a la Machota Baja. A la cumbre donde se encuentra el punto geodésico subieron Gonzalo, Alejandro, Isabel, José Vicente, Ricardo, Rocío y Elena. Los demás nos quedamos viendo lo malabaristas que eran. Se sacó fotos. Nos quedamos un momento disfrutando del paisaje y reponiendo fuerzas.
Regresamos al lugar donde nos esperaban nuestras compañeras. Hora: 12,30 habíamos tardado 2 horas en hacer el recorrido. Volvimos de regreso por el mismo camino. Llegamos a las 13,30
Antes de llegar en un claro hicimos los estiramientos bajo la dirección de Gloria (se ha convertido en una experta) Yo se lo he agradecido. No tengo agujetas. 
Y ya con hambre, felices y contentos nos pusimos a dar buena cuenta de la comida en el merendero. Bajo los árboles una mesa para 16. El marido de Nieves comió con nosotros.
Tomamos tortillas, ensalada, chuletas de cordero, chorizo y morcilla, todo en abundancia. Regado con cerveza, agua etc. 
Un ambiente muy agradable y distendido. Se llamó a Rafa para felicitarle por su cumple. Se coreó el feliz cumpleaños.
CONCLUSIÓN
RUTA: 7Kms.
TIEMPO: 4 horas
ASCENSO: 391 mts.
El Guía: José Vicente estupendo. sin ninguna incidencia. Nos llevó estupendamente.        
EL REPORTERO GRÁFICO: Ricardo. Sacó todas las fotos del mundo mundial, subía, bajaba, para conseguir que las fotos fueran espectaculares. Esperamos verlas pronto.
ESCOBA: Alejandro cumplió fenomenal. Nos sentimos protegidos y muy bien acompañados.
La excursión un éxito, la gente encantada y yo más.
Gonzalo ya nos tendrás informados con la operación de tu mujer.
Un saludo
Cristina Carrasco

23/09/2018 Senderismo: La senda Ortiz; Jaime Mariategui




Puntos de encuentro y aspectos generales de la ruta:
Salida y llegada de la ruta en el estacionamiento de La Barranca, donde se pueden dejar los coches.
Al estacionamiento de La Barranca se llega por la Carretera de Colmenar (M607) / Puerto de Navacerrada (M601). A doscientos metros de una rotonda con una escultura grande suspendida, se toma el desvío, en ángulo recto, hacia La Barranca. Se Continua unos tres kilómetros en el coche hasta llegar. 
Se trata de un paseo circular, con bonitas vistas y bastante montañoso, aunque con poca pendiente.
Discurre por la provincia de Madrid. Más en concreto, por el Valle de la Barranca en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Va entre pinos silvestres (Pinus Silvestris), por un camino ancho con poca dificultad en su mayor parte.
La distancia es más bien corta, unos diez kilómetros. Se tarda aproximadamente tres horas y cincuenta minutos en recorrerlo, de los que dos horas y cincuenta minutos fueron en movimiento.
Discurre en las alturas, por la ladera sur de la Sierra de Guadarrama, lo que lo hace ideal para las épocas estivales, soleadas y de moderado calor, y para la primavera y el otoño. Hay poca diferencia entre las cotas más altas y más bajas que se alcanzan, solamente unos trescientos sesenta y ocho metros. Durante el recorrido se suben unos setecientos ochenta y un metros brutos (también se bajan).
El día fue soleado, el cielo azul y la temperatura más bien cálida para la época en que estamos, con un máximo de treinta y dos grados en el pueblo de Navacerrada.
Itinerario
Salimos del estacionamiento de la Barranca y, gracias a los buenos cálculos hechos por Rafa y a la disciplina, empezamos a caminar a las nueve en punto, exactamente, por el camino de la Barranca. Éramos diecisiete senderistas y Sonsoles Herrero fue la guía. Como corresponde a los tiempos de inversión de valores en que vivimos, la escoba era el Dr. Ingeniero D. José Vicente Armela.
Hacía fresquito, pero, a la media hora de marcha, entrados en calor, donde se desgaja la senda Ortiz, a la derecha del camino de la Barranca, empezamos a desnudarnos.
Tras una subida suave, a la hora y media de la salida, llegamos al emplazamiento en el que estuvo el Real Sanatorio de Guadarrama, donde se curaban los tuberculosos. Desde ahí hay una maravillosa vista de Madrid y de pueblos, bosques y pantanos de la sierra. Tapando la vista estamos nosotros.
Paramos a comer en el Mirador de las Conchas, a las dos horas de haber salido. Tras la restauración del ánimo y del estómago, empezamos a bajar por el camino de La Barranca.
A las dos horas y cuarenta y cinco minutos de la salida, a la altura de un mojón, tiramos a la izquierda hacia el collado del Piornal y el pico de la Maliciosa. Si hubiéramos seguido de frente hubiéramos llegado al estacionamiento. A los pocos cientos de metros llegamos a la fuente de la Campanilla, donde se bebe, se pide un deseo y se toca la campana. Si no se cuenta el deseo se cumple.
Bajamos por donde habíamos venido, cruzamos el camino de la Barranca y, entre pinos, helechos, escaramujos y algún que otro piorno, atrochamos hasta otro cruce con el camino de la Barranca, donde subimos unos metros a la izquierda. Tomamos a la derecha y volvimos a atrochar, por la margen izquierda de un arroyo, hasta un embalse de la Barranca. Cruzamos por la presa y a los pocos metros estaba el estacionamiento. 
Numerados, estábamos todos sanos y salvos. Como se agradeció que los mejores hicieran de escoba. Los deseos de la fuente de la Campanilla debieron ser buenos, porque no hubo contratiempos en la marcha.
De ahí, espoleados por los malos pensamientos, fuimos al Cereceda a calmar la sed de cerveza.
Jaime

24/9/2018 Montañeros: La Senda Maeso; Chelo de Dios





Ya lo habían dicho. El día sería caluroso, “más de lo habitual para la época”, repetían machaconamente los noticiarios…pero no nos arredramos. A las 8.30 iniciamos la ruta Antonio, Jorge, Reinaldo y quien escribe. Salimos de Canto Cochino y en ascensión imparable nos dirigimos a través del Cancho de los Brezos y la Cañada hasta la cárcava del Elefante. 
Mención aparte para esta caprichosa e impactante roca de la Pedriza. Una más de las muchas que nos regala esta sierra con formas que, como en este caso, necesitan poca imaginación para entender que sí, que en la sierra de Madrid hay elefantes, y cocodrilos, y guerreros…Preciosas fotos en el lugar y continuamos la marcha.
Tomamos el PR hasta la piedra que marca el inicio de la Senda Maeso. Alguien, desconocemos el motivo, ha tachado el nombre de la senda. Buceo en la literatura y me entero de que Antonio Maeso “fue un importante montañero madrileño que durante décadas divulgó los secretos del guadarramismo en la entusiasta parroquia deportiva que pobló la sierra en las décadas de la posguerra” (gracias, Alfredo Merino, por dar esta información en la web, que no se diga que no citamos las fuentes..:http://www.elmundo.es/elmundo/2010/09/24/ocio/1285318569.html). A la senda se la conoce por otros varios nombres: La Rinconada, la Trocha del Alcornocal y también PRC-1. Lo que no llego a entender, a pesar de mis lecturas, es por qué a alguien se le ocurrió tachar el nombre y dejar esa fea marca en tan hermoso paraje.
Avanzamos por la dificultosa y arriscada senda, al menos en este tramo. Nos esperaba además el desafío de no dejarnos arrollar por los esforzados participantes en una de las numerosas carreras que ahora se hacen por la montaña. Era claro que allí estorbábamos, así que con buen criterio Antonio nos desvió por un pequeño sendero próximo a la Pradera del Yelmo. Bajamos por el camino de la Lagunilla hasta el risco de los Principiantes y posterior llegada a Canto Cochino.
Prometieron calor y vaya si lo hizo.
Recorrimos unos 10 km, con un desnivel de 600 m y un tiempo de 4,30.
Así que todo ello bien merecía una cervecita fría antes de regresar a casa.
¡Muy buena semana para todos!
Chelo de Dios

16/09/2018 Senderistas: El Camino Schmid: Desde el puerto de Navacerrada hasta el Puerto de La Fuenfria y vuelta: Pablo Olavide



Enlace al albún de fotos hecho por Ricardo García.
https://www.dropbox.com/sh/5neqovmed1dtt02/AABkdzgvzlkeChtRep54f2Cra?dl=0

Enlace al video hecho por Ricardo García.
https://www.dropbox.com/s/3or4o6o42hyc9kh/Navacerrada%20a%20La%20Fuenfr%C3%ADa.mp4?dl=0



Crónica de senderismo: El Camino Schmid. El reencuentro con la sierra: Pablo Olavide

Con la llegada del verano se pone fin cada año a la temporada de marchas montañeras del club Mirasierra y comienza un largo periodo donde, el que más y el que menos, pone sus ojos (y su cuerpo) en otros parajes lejos del Guadarrama. Al menos eso me pasa a mí; me alejo en estas fechas de la sierra ante el temor de encontrármela llena de veraneantes, coches y ruido. Ya sé que es una apreciación sin mucho fundamento y que también, en época estival, el Guadarrama conserva su encanto… pero el pensamiento tiene sus miedos.
Y así, en cuanto llega el mes de septiembre y los calores se hacen más soportables, mis ojos se vuelven a posar en el Guadarrama y desde la ventana de mi casa vuelvo a contemplar su sugerente silueta esperando con ansia el inicio de las excursiones del club Mirasierra. 
Para iniciar la temporada, Rafa nos propone una de las rutas más emblemáticas de esta sierra: el camino Schmid. Por lo visto, según cuenta la historia (y Wikipedia), esta ruta la estableció un austriaco, socio número 13 de la Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, con el propósito de unir el puerto de Navacerrada con el Albergue de la Fuenfria allá por el año 1926, cuando comenzó a explorarse esta sierra por los primeros científicos, pedagogos y excursionistas.
A las 8:45 reina la calma en la Venta Arias del puerto de Navacerrada, pero, pronto, ésta se ve alterada cuando empezamos a llegar y nos agolpamos en la barra del bar ante un reconfortante café. Siempre es grato volvernos a encontrar tras el largo paréntesis veraniego. Ya en el exterior, nos numeramos como dicta el sentido común y Rafa nos pone al día de las últimas novedades para este curso montañero. En esta ocasión somos 21 excursionistas más Caos, un simpático perro que acompaña a Paz.
Capitaneados por José Vicente Almela, a quien le ha tocado en esta ocasión la noble labor de hacer de guía, iniciamos la marcha. En un periquete nos plantamos en la Residencia Militar de Los Cogorros, un inmenso albergue granítico con aires de chalet alpino y desde aquí, cruzando la pista de esquí del Escaparate, nos internamos en el bosque, en ese inmenso pinar de Valsaín que constituye uno de las mejores masas forestales de toda la Península. El camino es cómodo y amable, bien trazado (se ve que Schmid hizo bien su trabajo) y culebrea entre los árboles salvando arroyos y peñas. En algún recodo de la senda, el bosque se abre y nos deja atisbar la inmensa llanura castellana, parda y seca tras el verano, que se extiende más allá de la sierra. Mientras tanto, Caos va y viene entre la larga fila y Ricardo se aposta en cada rincón para dejar testimonio gráfico de nuestra marcha.
Pronto se rompe la horizontalidad del camino y este empieza a trepar por la ladera en busca del Collado Ventoso. A alguno de nosotros, este cambio nos pilla por sorpresa, pero nadie se rinde y alcanzamos el deseado puerto para tomar un merecido descanso. En el suelo florecen las “quita-meriendas”, unas florecitas lilas que anuncian el final del tiempo de bonanza.
Desde aquí descendemos por una senda tortuosa hasta la fuente de Ruiz de Velasco y enlazamos con la carretera de La República. Por lo visto, esta vía inconclusa fue proyectada en época de la república para unir Cercedilla con Segovia a través del puerto de la Fuenfria y, de esta manera, acercar la sierra y la naturaleza a los ciudadanos. Hoy en día, trazar una carretera por estos parajes naturales sería impensable, supongo. 
Y así, paso tras paso, llegamos al puerto de la Fuenfria no sin antes hacer una breve parada en el Mirador de la Reina (paradójico nombre en una carretera republicana) y sacar una foto de familia contemplando los hermosos pinares a este lado de la sierra.
Y tras dar buena cuenta de nuestras viandas en La Fuenfria, volvemos al camino, a sumergirnos en el bosque, a transitar por la senda Cospes que nos llevará de nuevo al camino Schmid. Volvemos a desandar el camino, a tropezarnos en las mismas piedras mientras Caos sigue yendo y viniendo, incansable, por la larga hilera que formamos. Y Gloria nos anima a que ninguno nos quedemos rezagados.
En Venta Arias hacemos la última parada, tal vez la más importante, la de la cervecita y las aceitunas. Y entre buenos deseos y ánimos ante este nuevo curso que se presenta, nos vamos despidiendo.
Gracias a Rafa por organizar cada salida, a José Vicente por guiarnos, a Gloria por animarnos a seguir, a Ricardo por sacarnos tan guapos y a todos vosotros por acompañarnos. 
En total, 12 kilómetros en cuatro horas salvando un desnivel de 400 metros. 
¡Buena semana, amigos! 
Pablo

Hemos participado en esta marcha: Rafael Garcia Puig, Marta García Puig,
José Vicente Almela, María José Cimadevilla, Paz Vizcaino, Begoña Mata, Roció Eguiraun, Gloria Fernández, Ricardo García Ramos, Alberto Extramiana, Sílvia Espinosa Salas, Alejandro Gutiérrez, Isabel Fernández, Jaime Mariategui, María José Mira, Gonzalo Fernández Lamana, Alfonso Simón, Mari Carmen Vázquez, Marisa, Juana López y este cronista, Pablo Olavide.

16/09/2018 Montañeros: La Peñota y La Peña del Aguila y Collado de Marichiva.





Crónica de Montañismo: La Peñota, Peña del Águila y Collado de Marichiva: Emilio Rodríguez
Si de alguna manera podemos resumir la el re-encuentro de hoy, la mejor manera, sería la expresión ¡Por fin! Ha pasado mucho tiempo, sin ver a los compañeros, sin pisar pinocha y sin subir una montaña con el club. ¡por fin comienza la temporada! No podíamos pensar en mejor comienzo que subir el pico de los tres penachos y nombre de peña. 
Después de un gran abrazo y ponernos al día sobre las actividades del verano (pocas sinceramente), a las 8:30 comenzamos el ascenso los seis montañeros que hemos abierto la veda, a través del camino que conduce directamente al collado Marichivas. Rumbo oeste hasta culminar la peña del Águila y ascenso recuperando tiempo (rapidito) hasta el segundo pico de La Peñota, que allí nos esperaba con ese aspecto de libros tumbados, y guardados eternamente, conteniendo la historia del lugar, de las personas que los alcanzaron, pero que nunca podrán hojearlos, porque sus hojas están selladas para siempre. Berg Heil al medio día y fotos conmemorativas con bandera incluida, porque la enseña nacional ya forma parte del grupo. Anécdota digna de mencionarse, ya que es la primera vez en la que el guía oficial sube el último al pico al que se supone que guía a los demás. Consecuencias de ser un guía novato.
Descenso muy rápido apretados por el sol y con la fascitis plantar mordiendo el talón, lo que lejos de ralentizarnos, nos motiva a apretar el paso para llegar antes.
Siempre he dicho que si es cierto que es la montaña lo que nos une al grupo, no le queda muy atrás las ganas de compartir con nuestros colegas de senderismo. Nunca imaginé aprender tanto de vosotros compañeros, os estoy muy agradecido, porque además de la satisfacción del doblete entre El Águila y La Peñota, hoy he aprendido, de ciencia, de tecnología, de sentencias judiciales, de política (¡cómo no!), de energía solar, del Delta del Ebro, de cómo dirigir una fundación, de ver más cercanos a las nuevas caras de la política, de la Universidad para mayores y de todas las cosas que hoy habéis compartido conmigo. Las salidas no serían lo mismo sin vuestra amena conversación.
13:30 en el aparcamiento. Cinco minutos de estiramientos para que los músculos recobren la elasticidad inicial y vuelta en el coche al club. Han sido 5 horas de excelente compañía. Dejamos Majavilán con ganas de volver a recorrer los 16 km, salvar los 989 m de desnivel, andar los 18.000 pasos, pero sobre todo esto: volver a oir la sonrisa siempre presente y contagiosa de Viky, la palabra docta en todos los temas de Reinaldo, siempre en el Camino de Santiago (no os perdáis la siguiente megaruta), el juicio siempre certero y sosegado de Toño que comienza su estudio sistematizado de la música (ánimo campeón que la música no tenga secretos para ti),  el amor a la naturaleza, la memoria infinita de los caminos  y el gusto por los productos de su propio huerto, (esta es la mejor forma de hacerse vegano) de Juan Carlos, el compañerismo infinito y la dedicación al club de Elías, (con ese nombre, solo podía ser un gran profeta en su tierra). 
Aquí se acaba esta crónica de este cronista improvisado que ha sido un desastre de guía, pero al que han aupado sus compañeros. Os he echado de menos y os espero en la próxima salida, (si los talones me lo permiten). 
Un abrazo a todos.
Emilio

30/6/2018: Conjunta: Las Pesquerías de Carlos III: Isabel Fernández.













Esta es la última excursión de la temporada. ¡Ya está aquí el verano! Poco a poco nos iremos dispersando a nuestros lugares elegidos para el descanso o la aventura.
La ruta elegida para hoy es refrescante, muy apropiada para la época de calor en la que estamos.
El punto de partida, el parking de los asientos, un área recreativa cerca del pueblo de Valsaín. Allí puntuales nos juntamos un grupo de senderistas. Rafa, Gloria, Inmaculada, Elías, Marisa, José Vicente, Mariane, Melanie, Elena, José Alfonso, María, Alejandro e Isabel.
Cuando íbamos a empezar la marcha, hubo un momento de tensión, Rafa se dió cuenta que había olvidado la mochila en la puerta del club Mirasierra. Después de efectuar una llamada comprobó que seguía donde la había dejado y pudimos dar comienzo con normalidad.
El Rey Carlos III mandó acondicionar el margen izquierdo del río Eresma para practicar la pesca con mayor facilidad, porque era un gran aficionado y también lo consideraba un sector estratégico. Es por este trazado histórico por el que hemos hecho el paseo de hoy.
El camino está muy bien definido y en algunos tramos tiene unos grandes sillares de piedra, al estilo de una calzada romana. Es un paseo muy agradable, sin desnivel y paralelo al río todo el tiempo.
A la altura del pueblo de Valsaín cruzamos un puente sobre la carretera y continuamos por la orilla izquierda del río.
Durante todo el trayecto había cintas de plástico que señalaban un recorrido. Se trataba de una ultramaratón de 116 Km. que debía completarse como máximo en 28 horas. Vimos a los esforzados corredores por el camino. (Nada que ver con nuestro modesto paseo).

Cerca del pueblo de Valsaín se encuentra la represa del Salto del Olvido que sirvió en el pasado para producción de energía eléctrica y sigue todavía en funcionamiento.
La presa supone una barrera para los peces que tienen que remontar el río, por eso en un lateral se ha construido una escala para que los peces puedan superar este obstáculo. Seguimos el camino hasta llegar a la cola del embalse del Pontón Alto, habíamos recorrido 6 Km, desde aquí volvimos sobre nuestros pasos hasta el parking de los asientos. Total 12 Km.
Terminamos la excursión con una comida en El Albero, en el pueblo de Valsaín a la que se añadieron Luis Margarita y Collette. Nuestro querido guía Rafa, celebró con nosotros que empieza una nueva etapa en su vida, la del ¡JÚBILO!, invitándonos a una copa. 
Despedida y cierre de temporada.  ¡Que tengáis todos un Feliz verano!
Isabel.