07/04/2019 Conjunta: El Yelmo; Conchita Carvajal





Queridos montañeros y senderistas:
Desde qué hablásteis, hace unos meses que una de las marchas más duras y difíciles era "El Yelmo" empecé a pensar. Iré, no iré, iré, no iré......., pero tuve un poco de ayuda y decidí IR.
Rafa me dijo, es un reto y tú puedes
Mi hermano Toni (gran montañero), me dijo, si te apetece es algo precioso, y si no llegas no pasa nada.
Iván (el monitor de mi gimnasio), me dijo, come el día anterior mucha pasta, (como Rafa Nadal) y despacio subirás, NO LO DUDES!!
De todas formas tengo que confesar que los días anteriores, cuando empezó a ponerse el tiempo tan mal, me entró un poco de miedo y no paraba de mirar al móvil para ver si se desconvocaba la marcha, hasta me rondó por la cabeza poner el termómetro en el radiador y esperar a que subiera a 39 grados. Con fiebre no podía ir!! La suerte es algunas veces buena y otras mala. El domingo 7 de Abril, nos toco buenísima, tuvimos un día precioso, cayó un ratito una mini nevada, que dió su punto.

Empezamos subiendo unas cuestecitas de nada ¡My mother!, mirando el camino con atención para ver dónde poníamos los bastones y los pies.
Qué suerte también con Antonio que nos hizo de guía, se sabe todo, y si se equivoca tres metros, enseguida lo arregla. Te da una seguridad que no te importaría perderte un par de horas. Así él y sus compañeros nos contarían más cosas, como Emilio que me iba señalando "las piedras caballeras", que se llaman así porque van a caballo únicas en el mundo, el aceite que suelta la Jara que sirve para cosméticos, el tomillo y el romero como yerbas aromáticas para la cocina, .......y los nombres de todos las montañas, valles , pantanos etc....... Yo voy aprendiendo, ya sé dónde está La Maliciosa y Peñalara. Llegamos a La Lagunilla del Yelmo, pasando por la pradera; no sé cómo expresarlo, Grandioso, Espectacular, Sobrecogedor ........., ponerle el adjetivo que queráis todos valen.
Rafa propuso rezar un padrenuestro por Mónica, hicimos un corro con gran emoción y creo que detrás de una piedrita vi a Dios que nos miraba muy contento.El descanso lo hicimos en una explanada de nieve virgen en la base de la cara sur de El Yelmo. Pedazo de granito imponente que impresiona, da miedo, pero también paz.
Subimos por un camino y bajamos por otro, viendo volar y planear a buitres leonados, (Pablo corrígeme si me equivoco), que son la envidia de cualquiera.
Gracias Rafa por animarme y confiar que era capaz de hacer esta marcha y a todos los demás por vuestra ayuda, nunca lo olvidare porque las cosas buenas nunca se olvidan.
RETO CONSEGUIDO!!
Los compis fuimos: las chicas primero como Dios manda, Mar Barrionuevo, Marisa Huidobro, Silvia Caridad, y Conchita Carvajal "la Cronista". Los chicos, Antonio de la Fuente, el súper guía guay, Rafa García Puig, Cipriano Diaz, Ignacio Olleros, y Emilio Rodríguez.

Duración de la marcha: 5 horas
Altitud: aparcamiento Canto Cochino 1.050m
Altitud base del Yelmo cara sur: 1.567m
Altitud total del Yelmo: 1. 717m

Espero que mi salud y mi ilusión me dejen seguir disfrutando mucho tiempo, muchos días como este . 
BESOS.
CONCHITA

31/3/2019 Montañismo De Majavilán al Montón de Trigo; Emilio Rodríguez



Los montañeros, en un alarde de imaginación, somos capaces de buscar nuevas utilidades a las cosas. Hoy ha sido un día que hemos podido demostrarlo y os lo vamos a explicar a continuación.
Puntuales en el club y en Majavilán, comenzamos la ruta 10 montañeros. a las 8:30 en punto, porque las ganas son muchas Subimos por la antigua ruta pecuaria del Camino Viejo de Segovia, que cuando acometieron su construcción en la Edad Media, con el propósito de facilitar el tránsito del ganado, nunca sospecharon que pasados los muchos años, estaría transitado por seres humanos, que sin una sola oveja, se cargan de bultos la espalda y con más o menos esfuerzo ( hoy mucho, por cierto) suben hasta la Fuenfría, sin ganado vacuno alguno, pero con ganas de ver, como las vería un pájaro las 4 vías que confluyen en tan importante nudo de comunicación antiguo. Nueva utilidad de la ruta pecuaria.
Ya en el puerto, contemplamos unos minutos la desafiante figura del Montón de Trigo. Desde allí, no se divisa camino por el que acometer la cumbre del enorme peñascal en el que se han convertido con el tiempo los famosos granos de cereal.
Ascenso hasta la media ladera de Cerro Minguete, collado Minguete y subida vertiginosa por el tremendo rompecabezas de piedras, rocas, peñascos, adoquines, cantos y losas jamás reunidos, para hacer el camino más molesto. Las piedras en la montaña no tienen otra utilidad, pero nosotros las utilizamos para darle un punto de apoyo y solidaridad al compañero que se queda atrás y al que advertimos de la trampa de la piedra que se mueve. Nueva utilidad de las molestas rocas.
Berg Hail en loor de multitud en la cima, qué por su concurrencia, más parece una ruta llana que la pendiente que acabamos de subir.
Bajada a todo trapo, llegada a la Fuenfría y descenso por la Via XXIV del itinerario de Antonino, que lleva 2000 años sometida a las inclemencias y cumpliendo su misión de unir Toledo y Segovia. Diseñada para soportar pesados carros militares, hoy solo sirve para que livianos montañeros recuerden que el camino que discurre bajo sus botas, fué hollado inicialmente por soldados, carros y militares de todos los rangos, en tiempos a los que no alcanza la memoria. Otra utilidad de una ruta militar.
El animado grupo, llega a Majavilán a las 13:30 después de 5 horas de haber pisado historia, descubierto la ruta escondida del Montón de Trigo, haber inventado una nueva utilidad de una vía pecuaria y sobre todo de haber compartido con todos los compañeros, mas de mil risas, historias divertidas, descubrir nuevas líneas magnéticas del planeta, haber arreglado el entuerto político de España en un cuarto de hora y sobre todo y por encima de todo, haber vuelto a ver a tus amigos. La montaña es solo una excusa, o quizás es la montaña la que nos ha unido y ya no nos quiere separar.
Esperamos con ilusión la próxima salida y hasta entonces, un beso fuerte de nuestras montañeras: (la ley de protección de datos me impide revelar sus nombres) y un abrazo fuerte de nuestros valientes montañeros (también sin nombre por el mismo motivo) y de este cronista, que solo ha descrito lo que ha sentido con el grupo. Si queréis saber sus nombres, no os perdáis la salida de la próxima semana. Buena semana para todos/as.
Emilio

30/03/2019 Senderistas: Collado de Marichiva por la Calzada Romana


Asistentes
Rafael García Puig, Conchita Carvajal, María Lamo, Elena Sandoval, Florencia Martinez, Marisi Pallares, Reynaldo Vázquez y José Vicente Almela.
Como siempre quedamos en el club Mirasierra los siete senderistas convocados y nos dirigimos el aparcamiento de Majavilán en Cercedilla donde nos alegró ver que Reynaldo nos estaba esperando.
Ha sido una de las marchas menos concurridas a pesar del buen tiempo del que gozamos. La hemos realizado varias veces. La iniciamos por la calzada borbónica que en algunos tramos coincide con la romana para coger luego un arroyo muy pedregoso que desemboca al final de nuevo en la borbónica.
La dificultad del camino, con mucha piedra, hacía que tuviéramos que estar continuamente mirando al suelo sin disfrutar del paisaje, así que se me ocurrió preguntarme si a pesar de que éramos muy pocos podríamos sobrevivir en una isla desierta. No sé deciros por qué.
Y resultó que sí, que podíamos subsistir. Llevábamos con nosotros una médico, (aunque pediatra que tendría que reciclarse a geriatría, eso sí), una enfermera, una profesora (de bridge, pero podría reciclarse también a otras enseñanzas), una bióloga especialista en alimentación, un registrador para tomar posesión de la isla y … un bisabuelo (rara avis en estos parajes) que no es que sirva para mucho pero podría dedicarse a cuidar de los caminos. Si eso lo complementamos con Rafa de alcalde y Conchita de concejal quedaría una sociedad bastante arregladita…
Cuando desperté de mi ensoñación ya estábamos en el puerto de la Fuenfría y aún pude oír las quejas de Marisi por la dureza de la subidita.
A partir de ahí todo fue coser y cantar. En 2,5 km más y por camino llano con maravillosas vistas, dejando a la derecha el Cerro Minguete, ya estábamos en el collado de Marichiva, que está entre Peña Bercial y el Peña del Águila. Allí en una deliciosa pradera disfrutamos de un pequeño refrigerio a la vez de que Elena nos previno del peligro de usar el cuchillo de partir el pollo para otras cosas. Siempre se aprende …
Como no estábamos muy cansados alguien propuso subir a la Peña del Águila, pero la idea se descartó y por el camino viejo de Segovia bajamos al aparcamiento en un plis plas.
En 4 horas recorrimos 8,5 km con una subida acumulada de 438 m.  No ha sido difícil.
Después cervezas en Cercedilla, en un barete no demasiado concurrido, donde unos chavales muy agradables nos dijeron que no pidiéramos algo porque no tenían de nada, a pesar de que en la puerta anunciaban un menú. Qué cosas.
Allí tranquilamente hablamos del Brexit y de lo que convenía votar en las elecciones, pero eso no os lo voy a contar.
¡Feliz semana compañeros y si alguno más se apunta a isla desierta, podemos estudiarlo!
J.V. Almela


24/03/2019 Montañismo La Cuerda de Los Porrones y Maliciosa Chica; Alberto Extramiana





Hoy hemos sido 12 los montañeros/as que nos hemos animado a disfrutar de nuestra maravillosa sierra: Chelo, Mariane, Silvia, Emilio, Antonio, Rafael, Reinaldo, Jose Antonio, Juan Carlos, Jesus, Francisco y el cronista que os resume la jornada, Alberto.
Tras un debate previo el día anterior, se decide comenzar la ruta en Canto Cochino en lugar de en el collado de quebrantaherraduras, ya que existían dudas razonables sobre la posibilidad de que la benemérita pudiese estar multando a los coches que aparcasen fuera de los estacionamientos señalizados en el parque. Más vale prevenir.
Entre las 8:15 h y las 8:20 h llegamos todos al parking de Canto Cochino. Sabia decisión, por cierto, el quedar a las 8:15 h, ya que como hemos venido observando recientemente, de llegar sólo 15 minutos más tarde lo hubiésemos tenido complicado para encontrar sitio. En el intervalo de ese cuarto de hora el parking pasa de estar semivacío a llenarse por completo. 
Comenzamos a andar sobre las 8:30 h partiendo desde Canto Cochino hacia el collado de quebrantaherraduras, el día es soleado y la temperatura es fresca, aunque todos intuimos que no vamos a tardar demasiado en comenzar a quitarnos capas. 
Tal como sospechábamos, a medida que vamos subiendo comienza a sobrarnos de todo, así que nos liberamos de alguna capa de ropa y proseguimos la ascensión, siempre ganando altura lentamente, hasta llegar a la pista forestal que se encuentra pasado el collado.
Desde allí, y tras avisar a Silvia, que venía por primera vez a montañismo, de que hasta ese momento sólo habíamos hecho el calentamiento (no se fuese a confiar), comenzamos una ardua y constante subida hacia la base de Peña Blanca, al principio por un cortafuegos, después por un sendero bien definido y un poco más adelante por uno no tan bien definido, pero sin perder de vista el muro que se encuentra a la izquierda en ningún momento. El recorrido estaba algo cerrado de vegetación, y en algún momento nos obligó a abrirnos paso apartando ramas y trepando por algunas rocas, lo cual lo hizo más interesante (estos tramos off road siempre aportan cierto picante y le hacen a uno pensar en la sabia decisión mañanera de ponerse pantalones largos en lugar de cortos). A destacar las excelentes vistas de toda la pedriza y del embalse de Santillana que quedaban a nuestra espalda a medida que íbamos ganando altitud. Grata recompensa conquistada paso a paso con esfuerzo y sudor.
Tras la subida continuada llegamos a la base de Peña Blanca, desde donde podemos observar una espléndida vista del pueblo de El Boalo.
Desde la base, partimos un subgrupo de 8 montañeros con ganas de trepar y coronar este pico, guiados por Antonio. Tras trepar como cabras durante unos 15 minutos y pasar un poco de vértigo, llegamos a la cumbre (1.598 metros de altura), con gran subidón de adrenalina colectivo (y grito de guerra de Mariane) tras superar las dos rocas finales, que eran de aupa.
Tras descender nos reagrupamos y partimos todos siguiendo la cuerda de los Porrones, hasta llegar al collado de los Vaqueros, dónde hacemos un alto y damos buena cuenta de los frutos secos y demás viandas que llevábamos en las mochilas. Reinaldo nos invitó a una degustación de un pan que estaba buenísimo pero cuyo nombre soy incapaz de recordar (¿calandrajo? ¿zalandrajo?) aunque si me la tuviese que jugar estoy casi seguro de que es Calandrajos.
Tras el aperitivo, continuamos la marcha y siguiendo la cuerda, en un collado más adelante nos desviamos a la derecha (no sin antes despedirnos de la Maliciosa Chica, que se encuentra cerca) y bajamos cruzando el bosque hasta llegar a la pista de las zetas. Andamos un poco por esa pista y decidimos atajar bajando otro tramo off road por el medio del bosque. Allí Silvia se revela como una excelente descendedora, encabezando el descenso en algunos tramos. Tras algún que otro resbalón, finalmente damos con un sendero que baja cruzando el bosque hasta llegar a Canto Cochino.
Terminamos en el parking a las 13:20 h, tras haber realizado 10 kilómetros de recorrido con 826 metros de desnivel acumulado y varios tramos de “campo a través”, en una jornada soleada de temperatura casi veraniega en la que nos hemos cruzado con muy poca gente.
Una mañana extraordinaria con muy buen ambiente en la que personalmente he disfrutado mucho tanto del recorrido como de la compañía. Así es más fácil enfrentarse al lunes.
Saludos a todos!
Alberto

24/3/2019 Senderismo Por tierra de lobos; Pablo Olavide





La semana pasada leí en la prensa que había cinco manadas de lobos en la sierra madrileña (de 35 a 40 ejemplares). A mi me parece una cifra muy elevada (“menos lobos Caperucita”, diría alguno), aunque ojalá fuese cierta: el lobo es una pieza fundamental para mantener un ecosistema sano y equilibrado. Lo que sí es seguro es que una de estas manadas campea por los altos de La Morcuera y eso hace que estos parajes tengan un valor especial, que sean más salvajes, más genuinos. También más emocionantes. Así que no me lo pensé mucho cuando Rafa nos propuso subir a Bailanderos este domingo y transitar por este territorio: el territorio del lobo.
Puntuales, a las nueve de la mañana, nos juntamos todos en el aparcamiento del puerto de La Morcuera. Hoy seremos trece senderistas más Kaos, el inquieto perro que acompaña a Paz. Tras los saludos de rigor, dejamos atrás el aparcamiento y emprendemos la marcha traspasando la valla que da acceso a nuestra ruta. Un cielo azul presagia un nuevo día sin lluvia, uno más de este largo periodo sin precipitaciones, y comparto esta preocupación con Elena, con Marisa y Gonzalo. Y recuerdo las palabras de mi amigo Manuel Morales que, haciendo uso de Las Cabañuelas, me dijo el año pasado: “No te engañes Pablo, el año que viene será seco”.
“¡No me fastidies, Manuel!”, le respondí (en realidad fueron otras palabras más gruesas las que usé) y, visto lo visto, lamento que tuviese razón.
Las Cabañuelas es un método de previsión meteorológica que usaban las gentes del campo antes de que se inventara el “meteosat”.  Grosso modo, consiste en observar cómo se comportan los primeros días de agosto en función del viento, la humedad y la temperatura y, según sean estos, así será el tiempo a lo largo del año siguiente.
Y con esta conversación (y otras tantas) caminamos por esta senda que nos ha sumergido en un escenario abrupto de pedregales y piornos. La arboleda se queda en cotas más bajas formando apretados pinares de repoblación y desnudos robledales. Ascendemos en ordenada formación, salvo Kaos, que va y viene de arriba a abajo incansable. Y también Ricardo, que se aposta en cada rincón del camino para retratarnos bien guapos. ¡Y yo con estos pelos!
Según avanzamos, dejamos a nuestra izquierda La Najarra y nos plantamos en su collado. Y desde aquí admiramos el panorama que nos brinda este lugar: al norte, el valle del Lozoya, Rascafría y el monasterio del Paular. Y Peñalara protegiendo este hermoso escenario con las últimas nieves aferradas a su cumbre tras un invierno que pasó con más pena que gloria. Al sur, Madrid envuelta en su eterna calima, el cerro de San Pedro (singular pirámide desgajada de la sierra) y los embalses de Miraflores, Santillana y El Pardo. Hablo aquí con José Vicente y Gonzalo de aviones, de los que vuelan y de los que, últimamente, se caen. Tal vez, esta conversación aeronáutica se deba a estar más cerca del cielo y las nubes o a la presencia de los numerosos aviones que nos sobrevuelan procedentes de Barajas.
Sea como fuere, los aviones siguen su senda y nosotros la nuestra. Dejamos atrás el collado de La Najarra, seguimos las crestas que dan inicio a la Cuerda Larga y llegamos al último repecho que nos separa de Bailanderos. Aquí debemos buscar algo de abrigo en nuestras mochilas para protegernos del incomodo viento que se ha levantado. Y María y Gloria optan por quedarse en este lugar y disfrutar del panorama mientras el resto afrontamos la subida final. 
Ya en la cumbre reponemos fuerzas al abrigo del viento y tomamos el sol. Sacamos fotos. Admiramos el magnífico paisaje… Yo presto atención a una pareja de cuervos que, cara al viento (o, mejor dicho, pico al viento), se ciernen en el aire y ejecutan vertiginosas cabriolas. Y siento envidia de ellos, de su capacidad de volar y acariciar las laderas desde las alturas.
El tiempo apremia y el viento desapacible nos empuja a iniciar cuanto antes el descenso al punto de partida. Lo hacemos siguiendo la misma senda que nos trajo hasta estas alturas. Y por el camino, voy pensando en los lobos y busco algún rastro que delate su presencia: sus huellas, sus excrementos, sus rascaduras en el suelo…, pero no encuentro nada. Los lobos son animales discretos y cautos (salvo para las ovejas, claro) y es que, en ese comportamiento, les va la vida: han sido muchos siglos de implacable persecución. Pero yo desciendo contento, sabiendo que están ahí, tal vez observándonos desde una retama; tal vez recorriendo esta noche la senda que hoy hemos seguido.
Llegamos pronto al aparcamiento, sobre las 13:30, después de hacer más de 8 kilómetros y salvar un desnivel de 400 metros.
Y yo me alegro de haber compartido con vosotros esta marcha… y de haber transitado por el territorio del lobo.
¡Buena semana, amigos!
Hemos participado en esta excursión: Rafael Garcia Puig, Gloria Fernández, Ricardo García Ramos, Silvia caridad, Jose Vicente Almela, María Franco, Conchita Carvajal, Marisa Huidobro, Paz Vizcaino (y Kaos), Florencia Martínez, Elena Madurga, Gonzalo Fernández Lamana y este cronista, Pablo Olavide

16/3/2019 Conjunta senderismo; Circular La Pedriza; Cristina Carrasco




Lugar de encuentro: Ermita de S. Isidro Labrador en el Boalo.
Una vez enumerados los16 senderistas me tocó a mi ser la cronista.
Se decidió que cada uno de los participantes tenía que contar cómo les había ido. 
 Participantes: Rafael García Puig, Gloria Fernández, José Vicente Almela, María Franco, Paz Vizcaino, Aida Luque, Marisa Huidobro, Begoña Mata, Rocío Eguiraún, Reinaldo y su mujer, Carmen y Alfonso, Juan Carlos y su mujer Patricia, y yo.
Aquí expongo lo que me han mandado
José Vicente: Nos informó de la ruta que habíamos realizado: Distancia 14 KM. Subida 550mts. Desde el Boalo a la Pedriza pasando por el collado de Quebrataherraduras, Canto Cochino, y vuelta. Se hizo una circular.
 Rafa: El guía de la marcha, Juan Carlos fantástico. Pendiente de los descansos y de proporcionar a todos explicaciones sobre lo que veíamos. El probablemente no ha disfrutado tanto pues  guiar una marcha significa también trabajar. Gracias Juan Carlos y Patricia, siempre pendiente de la cola
Gloria: Hoy hemos tenido un día de calor y buena compañía en la excursión del Boalo a Canto Cochino y vuelta, muy bien dirigida por Juan Carlos, siempre atento haciendo paradas para los que estábamos un poco perjudicados pudiéramos recuperarnos.
María Franco: La marcha de hoy ha sido un éxito en varios sentidos: paisaje maravilloso, grupo estupendo y sobre todo la gran generosidad de unos para ayudar a otros. Juan Carlos ha remodelado la ruta para que fuera más fácil para mí, ya que me costó hacerla la última vez. Y ha dado un magnífico resultado. No he tenido problema. Me encanta el ambiente del grupo y la ayuda que nos prestamos. Un día maravilloso de principio a fin.
Rocío: Buen tiempo, buena compañía, buen guía, ruta exigente pero preciosa, buena comida, un día para repetir.
Begoña: Crónica de la comida: Tomamos un cocidito montañés que nos gustó mucho que nos supo a poco. La olla venía justita, para los diez cansados senderistas, que estábamos esperando ansiosos. Aparecieron tres senderistas más en el último momento y tuvimos que compartir la perola entre trece, así que comimos poco pero nos reímos mucho. La próxima vez, sino se apuntan con antelación a la comida, no les daremos casi nada.
Mari Carmen y Alfonso: El día de primavera anticipada, prometía una espléndida jornada: cielo azul, campos verdes donde la jara y el romero florecido nos impregnaban de su fragancia y un guía que como siempre nos sorprendió con un recorrido inédito de una clásica de nuestras salidas. Como final un estupendo cocido en buena compañía. Abrazos
Paz: Hoy la excursión ... todo un lujo, caminata, solecito, sombra entre los arbolillos, y para reponer fuerzas montañés el cocidillo.
Mmmmmm…
Aunque no hemos repetido,
a gloria nos ha sabido...
Cristina, la cronista: No tengo nada más que añadir, la marcha preciosa, el guía Juan Carlos y su mujer Patricia un lujo. 
La comida en el Refugio de Oria muy buena por eso nos ha sabido a poco. 
Gran ambiente distendido y divertido. Doy gracias a Dios por este día genial. Para recordar y repetir. Muchas gracias senderistas sois unas personas estupendas
Abrazos
Cristina Carrasco