Domingo 7/5/2017

Crónica de montañismo: Integral de Peñalara.
Ayer, Día de la Madre, y bajo una bóveda celeste limpia, despejada, con un increíble sol coronando la sierra, nos dimos cita un puñado de montañeros, ya habituales a este tipo de menesteres: Chelo De Dios, Antonio De la Fuente,  Mar Barrionuevo, Emilio Rodriguez, Reinaldo Vázquez, Francisco Albasanz, José Ignacio Olleros, Jorge Dukelsky, Juan Carlos Aguilón y yo mismo, hoy además, cronista.
La meteorología, como digo, presagiaba los mejores augurios para una jornada en la que íbamos a disfrutar de la montaña en una clásica que, a mi, particularmente, me cautiva. Como viene también siendo habitual, invertimos el orden, es decir, planeamos acometer el ascenso bordeando el macizo de Peñalara por el Camino de la Laguna (PR MSG15), dejándolo a nuestra izquierda para, pasando por las lagunas, alcanzar el Risco de los Claves y proceder, por derecho, al pico de Peñalara, de norte a sur.
 Iniciamos la marcha, dejando Venta Marcelino y ascendiendo por el Camino de la Laguna, dejando el Mirador de la Gitana, que hoy no visitaríamos, hasta alcanzar la Laguna Grande de Peñalara, rebosante por las aguas del deshielo. 
 Ante nuestra vista, el imponente macizo de Peñalara, precioso, con esos tonos verdes del musgo sobre el colosal bloque de piedra. Continuamos ascenso, aún no muy escarpado, pero continuo, que nos lleva a los Llanos de Peñalara, algo encharcados por el deshielo, pero una delicia de verdor y con el aliciente de ver las lagunas de Claveles y de los Pájaros bien abastecidas de agua. Vemos todavía algunas palas en cara sur con neveros, últimos vestigios del invierno que se nos fue. 
 Llegados a esta última laguna nos preparamos para iniciar el ascenso a los escarpados del Risco de los Pájaros. Aquí, Jorge, decide volver sobre sus pasos y reencontrarnos en la confluencia del camino de la Laguna con el que baja de Dos Hermanas, por donde descenderíamos nosotros después de coronar Peñalara. 
Acometemos pues la subida, muy escarpada, pedregosa y con algún nevero que franqueamos sin dificultad, pues la nieve está en buenas condiciones. 
Seguimos el ascenso, ahora por el Risco de los Claveles. Pasamos despacio, asegurando cada paso. Haciendo nuestro lo que en boca del gran César Pérez de Tudela resume la esencia del que quiere acometer cualquier empresa en la montaña: "Que cada paso sea una meta, pero que no deje de ser un paso". 
Paso a paso, peña a peña alcanzamos el final del cordal, con maravillosas vistas a Segovia y a Madrid, pero sólo aconsejable en días como hoy; sol, moscas y nada de viento.
 Alcanzamos Peñalara en 2h 30min. Berg Hail en recuerdo de Mónica, y foto con los compañeros. 
Inspiramos profundamente, intentando asimilar hasta la última molécula de ese aire que sólo se respira a 2428 m de altitud.
Iniciamos el descenso por Dos Hermanas, bajando rápidamente por las zetas hasta llegar al cruce con el Camino de la Laguna donde vemos aparecer, como estaba planeado, a nuestro querido Jorge que acababa de llegar de vuelta de las Lagunas, en un alarde de sincronización perfecta. 
 Al grito de "que se nos pasa el arroz" bajamos rápido, queriendo llegar lo antes posible para celebrar cada uno en su casa el Día de la Madre. Felicitación que hacemos extensiva hoy a todas las madres senderistas y montañeras del club. 
 Punto y final de una salida extraordinaria, de 5h 45 min de verdadero disfrute donde el buen humor, la positividad y el buen ambiente permitió que, incluso, se entablara un animado debate de física nuclear sobre el aprovechamiento de la energía oscura. 
Ahí es nada.

Feliz semana a todos.

José Antonio Rodríguez



Crónica de senderismo: 

El Puerto de la Fuenfría por la carretera de la República.
Mi primera crónica...
En el Club Mirasierra a las 8 en punto estábamos Elena Madurga, Begoña Mata, Paz Vizcaino con Kaos, José Eugenio Soriano, Jose Vicente Almela, Enrique Rubio, Joaquin Sánchez-Izquierdo, y yo.
Cogimos los coches camino de Cercedilla llegando al parking dónde nos encontramos al resto y gracias al teléfono supimos que estaban en otro más arriba. El comentario fue - qué bien así nos sube el coche un poco más...
Allí nos juntamos con Pilar Caridad, José Antonio Arcila, Gonzalo Fernandez Lama nuestro guía hoy. 
Enrique Diez Coelho, que estaba apuntado, no apareció y al pobre Gonzalo le hizo volver al otro parking para ver si estaba allí pero no hubo forma de encontrarle ni saber nada de él.
Ya eran las 9.30h  por lo que emprendimos la marcha con un  día maravilloso, sol radiante, 9º, con mucha retama que adornaba el paisaje. La compañía mejor todavía...
Empezamos subiendo por el primer tramo de la calzada Romana. 
Gonzalo nuestro magnífico guía nos iba comentando y explicando.
El paisaje entre bosques  retama, piedras...  tiene mucho encanto y guarda muchas historias.
La 1ª foto de grupo que nos hizo Begoña  fue en la ducha de los alemanes.
Al acabar el primer repecho nos encontramos en un punto en el que confluyen las calzadas Romana que es muy recta, la Borbónica qué la mandó construir Felipe V,  y de la carretera de la República que bordea mucho más y ésta fue la que cogimos hasta llegar al Mirador de los Poetas dónde las vistas son espectaculares y las informaciones del lugar fueron muy interesantes con varios Poemas escritos en las piedras.
A continuación paramos en el reloj de Cela  y nos explicó Gonzalo con todo detalle cómo ver la hora del sol en ése reloj mientras Kaos se entretenía jugando con todo tipo de ramas que encontraba.
Ya con mucho apetito...llegamos al Puerto de la Fuenfría y entre chascarrillos pasamos un rato muy agradable reponiendo fuerzas.
Entonces se echaron en falta 2 bastones, Gonzalo tan responsable... fue dónde creyeron que los habían dejado pero volvió sin ellos  y sin darle tiempo a reponer fuerzas, pues ya se hacía tarde,  emprendimos la bajada por la calzada Romana 
Sin que sirva de precedente…. se siguió al pie de la letra el itinerario preparado por Rafa magníficamente.
Un pequeño estiramiento de músculos coronó el fin de la marcha, para los que no se habían ido ya.

Esperanza Alonso

Domingo 23/4/2017





Crónica de montañismo: La Pedriza: El Laberinto

Algo que quiere parecerse a una crónica al uso.

Ante todo, perdón por el retraso, pero otras obligaciones ineludibles lo han impedido. Me gustaría empezar como siempre, pero creo que simplemente voy a exponer mis sensaciones sobre este día tan maravilloso.
Los días previos he estado dudando si acudir al “Cruzapedriza” o no. Desistí al comprobar que también los compañeros lo habían abandonado y además coincidía con la ruta esperada del “Laberinto”. 
Allí que nos encontramos los 13 montañeros incluso antes de la hora prevista con ganas que ya se palpaban en los primeros saludos. Estos son los que participamos: 
Antonio De la Fuente, Chelo De Dios, Toño Gutiérrez, Reinaldo Vázquez, María Moriana, Mar Barrionuevo, Sandra Tojeiro, Emilio Rodríguez, Francisco Albasanz, Javier Hortelano, José Ignacio Olleros, Iñigo Madurga y el que os escribe hoy. Nos faltó Gracia Gascón que no pudo acudir.
Comenzamos la marcha desde Canto Cochino cruzando el puente y cogiendo la autopista en dirección al refugio Giner de los Ríos. Con tan buen día y los maravillosos rayos de sol que ya calentaban a tan temprana hora, enseguida vino la primera parada para enseñar brazos y músculos. Una vez cruzado el arroyo de la Majadilla y dejando el refugio arriba a nuestra derecha llegamos al Tolmo en una hora aproximadamente.
Desde aquí enfilando a nuestra izquierda comenzamos una ligera subida que pronto se convirtió en fuertes pendientes, pero parecía que las piernas respondían bien y el cuerpo se iba acostumbrando al esfuerzo. A todos nos servía de satisfacción de alguna manera y todos supimos sobreponernos a las pequeñas o grandes molestias que se podían presentar. Sea la espalda, las rodillas, el calor, parecía que todo iba superándose o al menos eso disimulábamos.
Tras otra larga hora llegamos a las Buitreras donde nos esperaban algunos ejemplares para indicarnos que efectivamente ese era el camino. Impertérritos en su pedestal parecían contemplarnos y a la vez animarnos. A su lado el Cancho Amarillo y el Centinela con su pradera (Era el jardín del centinela ¿verdad?). Aquí comenzó la verdadera aventura para la que habíamos acudido aquella mañana. 
Cruzamos con gran facilidad la entrada del Laberinto, un gran pasadizo. A partir de aquí se pierden todas las referencias, solo nos queda nuestro gran guía, Antonio. Él nos conduce por todos los pasadizos inimaginables, los escruta antes, los investiga, mira cómo está la roca para pasar, en fin, se desvive con tal de que aquello pueda ser hechos de la mejor manera. Incluso saca la cuerda que llevaba preparada con sus nudos para ayudarnos en alguna trepadita. Todo lo que pueda decir es poco. ¡Gracias Antonio! Después de cruzar pasadizos, agujeros y demás con un entusiasmo y las fotos correspondientes llegamos al final del Laberinto donde hicimos un merecido descanso con nuestro tentempié.
Llegó la hora del retorno. Si habíamos cogido el laberinto por la izquierda, ahora nos tocaba por la derecha. Al bajar tuvimos un pequeño incidente. Nuestra querida Chelo se torció el tobillo en un encontronazo con una rama. Ahí estaba Sandra, nuestra doctora, que en un santiamén le vendó el tobillo (¡solo con esparadrapo!), cosa que nos dejó boquiabiertos. Tengo que aludir al ánimo y solidaridad de todos los participantes para que aquello lo pasase de la mejor forma posible. (Por cierto, Rafa, también se comentó que sería conveniente que Sandra, que se brindó como voluntaria, nos recordase y enseñase estas técnicas que parecen tan sencillas. En tus manos lo dejamos) 
Una vez recuperada Chelo (¡cómo aguantó!) seguimos nuestro descenso. Nos quedaba el último pasadizo, que solo lo vimos porque nos lo enseñó Antonio. Nuevamente la cuerda y allí fuimos pasando todos esta vez con la ayuda de Paco que amablemente se prestó para ir colocándonos los pies en los salientes de las rocas.

Llegamos de nuevo al Tolmo y un poco más tarde a Canto Cochino, pero el retraso que llevamos era tan grande que las cañas tendrán que aguardar para mejor ocasión. Casi las tres de la tarde, muy tarde pero maravilloso día y mejor compañía.
Los datos os los dejo para la próxima ocasión, ¡que la habrá!

Un saludo a todos. 

Alfredo



Crónica de senderismo: Cabeza Lijar

Llegamos puntuales como siempre, a las 8 de la mañana, al Club Mirasierra: nuestra guía Rocío Eguiraun, Gloria Fernandez, Mariane Delgado, Magdalena Guio, Irena Jaroszynska, Begoña Mata, Coro La Tasa, Marisa Ruiz, Sofia Vazquez, Jose Vicente Almela, su hija Marta Almela y su nieto Alvaro Romero, Luis Egido, que se apuntó a ultimísima hora, y yo Melanie Natanio.
Salimos hacia el parking en el Puerto de los Leones donde nos encontramos con Alfonso Simon y Mari Carmen Vazquez.
Esta es una marcha que ya hicimos en Noviembre pero que desafortunadamente no pudimos disfrutar de sus maravillosas vistas por la niebla tan espesa que había, así es que en esta ocasión los repetidores íbamos muy ilusionados de poder disfrutar de lo que entonces no pudimos, pues hoy se presentaba un día muy despejado y con un buen sol, por lo tanto teníamos aseguradas las vistas.
La ruta comienza por una pista que bordea el restaurante y pasa por una zona militar que tiene unas enormes antenas. 
Siguiendo este camino entramos en la pista forestal de la izquierda que se conoce en esta primera parte como el Vía Crucis, llamado así por las cruces que hay en el camino, que ahora están tiradas en el suelo y también nos encontramos por el camino algún que otro bunker destrozado. 
Esta pista que es de una ligera subida va entre un bosque de pinos de Valsain, que según nuestro compañero Jose Vicente se sabe que son de Valsain porque tienen la corteza rosada. Afortunadamente a nuestra izquierda ya comenzábamos a ver las primeras vistas del pantano de la Jarosa, El valle de los Caídos y las 4 torres de Plaza Castilla a la distancia.
Después de algún kilometro llegamos a un muro a la derecha con una cancela que cruzamos y que por lo visto es el punto donde se une la comunidad de Madrid y la de Castilla León.
Aquí fue donde nuestras compañeras Gloria y Marisa se separaron de nosotros para seguir por la pista por donde veníamos ya que desde aquí nuestra subida iba a ser más pronunciada y ellas por sus diversas lesiones prefirieron no hacer esfuerzos innecesarios.
En este punto comenzamos la subida ya más empinada entre rocas, enebros y pinos que se hizo sin dificultad y sin quejas y muy distraídos con la charla de turno y sobre todo con las paradas a cada rato para ver las vistas panorámicas tan espectaculares. 
Nuestra guía Rocío, nos aconsejó que siguiéramos siempre junto al muro para no desviarnos del camino ni perdernos. A mitad de camino volvimos a pasar otra pequeña cancela, entrando otra vez en la Comunidad de Madrid, para llegar ya y sin gran esfuerzo a nuestro destino, el Bunker y Mirador de Cabeza Lijar. Como nos había previsto Rafa, el cielo estaba muy despejado, aunque hacia algo de viento, que aquí es inevitable!!!
Desde aquí se podían ver de nuevo las Torres de Madrid,  el Pantano de la Jarosa y el Embalse de Navalmedio enfrente de nosotros, el pueblo de San Rafael detrás, los 7 picos, el Yelmo y la Bola del Mundo a nuestra izquierda y la Sierra de Gredos a nuestra derecha..
Es este punto, nos cruzamos con unos montañeros que nos comentaron que habían acampado esa noche 22 personas dentro del Bunker. Todo una experiencia!!!!
Nuestra fotógrafa, Sofía nos hizo la foto de grupo para que quedara constancia y ya con la tarea hecha, encontramos un lugar apropiado junto al Mirador donde nos sentamos a tomar el tentempié de rigor, que ya apetecía!!!.
La bajada hasta el parking de Collado de la Mina la hicimos por la ladera sur, por un sendero “sorpresa” según Rocío, entre enebros y pinares. 
En este parking nos reunimos con Gloria y Marisa que habían llegado hasta allí siguiendo por la pista forestal y que según nos dijeron la distancia era probablemente la misma que habíamos hecho los demás pero sin ninguna dificultad para las lesionadas y que con toda seguridad, hasta Rafa podría hacerlo!!!
Comenzamos la bajada hacia el Asador del Alto del León por la pista forestal sin desviarnos, rodeados del bosque de pinos y acompañados del canto de los pájaros Carboneros Garrapinos, según Mariane, y otra vez con las vistas de los pantanos, Valle de los Caídos y  torres de Madrid y un impresiónate pinar que ahora quedaban a nuestra derecha.
Una vez en el Asador, tomamos la consabida cervecita con unas tapitas muy ricas que nos pusieron, para luego ir cada uno a sus coches y regresar a Madrid.
Especial mención a Alvaro el nieto de 9 años de Jose Vicente, nuestro pequeño fotógrafo, que aguanto todo el camino y disfruto muchísimo, sobre todo con unos potros y terneros recién nacidos que nos encontramos a la subida.
Habiendo cumplido el objetivo de repetir esta ruta en un día de sol, para poder ver las preciosas vistas, volvimos todos a casa muy satisfechos!!!
Muchas gracias a nuestra guía Rocio que por segunda vez, pero con mejores condiciones meteorológicas, nos ha guiado por esta bonita ruta.
He disfrutado mucho de su compañía y de la de todos los senderistas de hoy. Hasta la próxima amigos, que espero sea muy pronto!!!!

Un abrazo,

Melanie


Domingo 2/4/201

Crónica de Montañismo: Collado de La Ventana: Javier Hortelano

"Me estreno como cronista tras tres salidas con el grupo. Espero estar a la altura!
A las 8,30 h. con puntualidad británica salíamos de Canto Cochino, Toño, Viky, Reynaldo, Marina, Francisco, Chelo y un servidor.
Toño nos propuso cambiar la ruta prevista para hoy (El Laberinto) por la subida al Collado de la Ventana (prevista para el Domingo 23) ya que Antonio de la Fuente no había podido venir y es el guía más indicado para tal ruta. Por tanto, decidimos aplazar El Laberinto al día 23 y emprendemos la marcha. Día espléndido, soleado y algo fresco a esta primera hora.
Empezamos marcha hacia el Collado de la Ventana para luego bajar al Collado de la Dehesilla después de subir por la cara norte de la Pared de Santillana.
Avanzamos a buen ritmo, nos detenemos de vez en cuando a apreciar las maravillas que el amanecer en La Pedriza nos depara en entornos como por ejemplo El Mirador del Pájaro y a atender con el debido interés las magníficas explicaciones que Toño nos va haciendo sobre el Parque y el recorrido. A las 10:45 coronamos el Collado de la Ventana, 1770 m sobre el nivel del mar, 750m de subida desde la cota de partida.
Tras reponer fuerzas, continuamos hacia la Pared de Santillana donde llegamos  a las 11,30 y subimos por su cara Norte. La subida y la bajada a esta Pared son estimulantes y la vista desde arriba soberbia. La bordeamos para llegar a su cara sur para aquí comenzar el descenso llegando a Canto Cochino a las 14:30 h.
Ha sido una ruta intensa y divertida que parece gustar tanto a los veteranos como a los que nos iniciamos. Vamos algo justos de tiempo para la comida por lo que las cañas se posponen a otro momento.

Javier

Crónica de Senderismo: Collado Cabrón y Cancho de los Muertos; Elena Madurgano

El día amaneció brillante para que el grupo de 11 senderistas no nos echáramos atrás nombrando nuestra ruta: Collado Cabrón y Cancho de los Muertos. Nos reunimos María Franco, Gloria, Begoña, Elena, Cristina Carrasco, Marianne, Irena (esta vez acompañada de Zeus) y su amiga Bea y yo en el club y nos esperaban nuestro guía Gonzalo y nuestro maestro en ornitología Pablo Olavide en el parking de Canto Cochino.
Como era de esperar, La Pedriza estaba esplendorosa en estos días primaverales y la claridad del día nos permitió disfrutar de un paisaje único. Y realmente fue así, con la suerte de que Gonzalo nos indicaba algunos puntos desde donde contemplar tan maravillosa naturaleza, momentos que los senderistas nos permitimos gozar. Tomamos la senda PR M1, y a lo largo de ella contamos con las explicaciones de Pablo, indicándonos si tal ave que nos sobrevolaba era un buitre leonado, o tal cantar era de un petirrojo o de un carbonero. Dejamos el Puente de los Poyos para otra ocasión y bajamos por la llamada autopista para encontrarnos en la cantina con Gloria y María quienes habían preferido quedarse paseando por la explanada. Terminamos con unas cañas celebrando tan grata marcha.
Hasta pronto amigos,
Elena

Un abrazo


Crónicas del domingo 9/4/2017

Montañeros: La Najarra por la Senda Santé

Por fin!, hemos conseguido subir la Najarra por la senda Santé.
La Najarra como todos sabéis, es la última cumbre del extremo este de la cuerda larga. 2.120 m de altura. Su punto geodésico se encuentra a 2108m.
9 aguerridos montañeros partiendo de la Fuente del cura en Miraflores de la sierra, atacamos por su cara sur con ilusión y ganas de conseguir ese reto que parecía que se estaba haciendo de querer. 5h 45 m. 17,3km. Desnivel acumulado 1.726 m y una importante pendiente de subida.
Su orografía variada con un terreno que cambiaba desde la piedra suelta, las raíces del robledal en su falda, el pinar en su etapa media así como el gran pedregal del último tercio y la nieve " papa" en cumbre, nos obliga a cambiar continuamente la técnica del paso. 
No fue fácil. Ascendemos dejando a nuestra derecha el gran pedregal, siguiendo el curso del arroyo a nuestra izquierda.3 h 30 m de subida. 
Descendimos en 35 m al puerto de la Morcuera. Ladeamos por la senda Aguirre hasta llegar a un punto donde nos la jugamos y decidimos atrochar hasta el aparcamiento. El tiempo primaveral. La compañía como siempre estupenda.
Gracias Juan Carlos, Chelo, Jesus, Javier, Reynaldo, Jorge, Emilio y José Antonio por compartir con vosotros una nueva azaña.
Por cierto Reynaldo te has salvado de la crónica, la mía como leerás es sencillita y técnica.

Buen domingo y hasta El Laberinto.

Se os echa de menos a nuestros esquiadores de fondo!!!!

Sandra Tojeiro

Senderistas: 

Del Puerto de Canencia al puerto de La Morcuera

Considerando que ni había leído el correo de ayer de Rafa y me he enterado de que me tocaba hacer la crónica cuando ya estábamos prácticamente llegando a nuestro destino de la jornada… voy a intentar hacerla lo mejor posible; pero espero que me sepáis disculpar, si algún detalle o hecho importante se me ha escapado durante mis primeras dos horas de marcha feliz e inconsciente.
Bien, puntuales a las ocho de la mañana, nos hemos encontrado en Mirasierra todos los senderistas previstos, excepto Elena que finalmente no ha podido venir. También se han unido a la expedición la hija y el nieto de José Vicente, además de Zeus, el simpático perro de Irena y María.
Desde allí partimos en tres coches hacia el puerto de Canencia, donde nos esperaba nuestro siempre excelente guía Gonzalo junto a Alejandro e Isabel. A las 9:09, bajo el frescor matinal de un día que se anunciaba climatológicamente excelente para la marcha, comenzamos a andar camino a la Morcuera.
Tal y como nos anunciaba Rafa en su correo, la ruta desde Canencia hasta el arroyo cercano a la Morcuera donde hemos parado a tomar el bocadillo, transcurrió entre bosques y arroyos por pistas cómodas y con poco desnivel, pudiendo divisar desde algunos recodos los magníficos paisajes de la sierra, embellecidos por la luminosidad que nos ha traído esta primavera que apenas lleva tres semanas entre nosotros.
Con lo que en opinión de los allí presentes, no había andado muy fino nuestro organizador, fue a la hora de calcular la distancia a recorrer, ya que los 10,5 kilómetros anunciados en su e-mail acabaron convirtiéndose en unos 17 de ida y vuelta (según las estadísticas que amablemente me ha pasado nuestro guía). Decían algunos de los senderistas, que el poner menos kilómetros de los reales es una táctica motivacional de Rafa para animarnos, bien por él.

De todos modos la marcha, tuviera los kilómetros que tuviera, ha merecido la pena por la belleza del recorrido y el día tan espectacular que hemos tenido, creo que todos la hemos disfrutado, charlando agradablemente por el camino durante las 4 horas y 41 minutos que nos ha llevado entre ida y vuelta. Al pie de un cortafuegos que según los conocedores, lleva a la Perdiguera, nos hemos hecho la foto de grupo.
Quiero señalar la estupenda compañía que nos ha ofrecido Álvaro, el ya mencionado nieto de José Vicente,  que se ha pasado el recorrido buscando ranas, lagartijas e insectos, ha observado con Gonzalo el recorrido de la luz solar y, sobre todo, durante la vuelta nos ha animado el camino a Coro y a mí contándonos chistes, de los que quiero cerrar la crónica, como le he prometido, con uno de ellos:
“Se abre el telón y aparece un pitufo desnudo… ¿Cómo se titula la película?”                  
Pista: la solución es una vieja serie de televisión en la que morían chanquetes.

Ana Isabel Nava Mediavilla

Que paséis una estupenda Semana Santa



25/3/2017


Crónica conjunta senderistas y montañeros.


El Boalo  - La Pedriza, por José  Vicente Almela 

Participantes: Sofía, Coro, Elena Madurga, María Franco, Patricia,  Pilar Caridad y Pilar Navarro por la parte femenina y Gonzalo, Reynaldo, Javier Hortelano, Juan Carlos y este cronista por la masculina. Como siempre ganaron las chicas.

Al mando de Juan Carlos, salimos del aparcamiento de El Boalo con baja temperatura pero con tiempo muy agradable. Reynaldo como de costumbre muy abrigado.
La marcha si inició por una pista paralela a la Pedriza, con la Maliciosa al fondo con la nieve en todo su esplendor y el Yelmo a nuestra izquierda.  Esta parte de la ruta pertenece al camino de Santiago y, ya que estábamos a solo 622 km de la capital gallega, alguien propuso que con un poco más de esfuerzo se podría seguir hasta allí. La iniciativa no tuvo ningún éxito.
Atravesamos una cancela y nos adentramos en la Pedriza hasta llegar a la pista de las Zetas. Poco después nos desviamos para coger el PR-16.
Allí Juan Carlos nos explicó perfectamente en qué consisten las señales de los senderos: rojo y blanco, GR gran recorrido de más de 50 km, blanco y amarillo PR pequeño recorrido autonómico entre 10 y 50 km y blanco y verde SL sendero local de menos de 10 km. No es que esto sirva para mucho pero al menos se puede presumir de conocimientos con las amistades.
Como os decía siguiendo el PR llegamos a un cruce de caminos con una deliciosa pradera donde descansamos y comimos las provisiones de rigor.
La bajada la hicimos por las Zetas hasta desviarnos por un camino que nos llevó de nuevo al aparcamiento. 
Recorrimos casi 14 Km y subimos cerca de 400 m, pero llegamos todos muy frescos. Es una marcha preciosa con magníficas vistas en todo el recorrido con el Yelmo omnipresente y la Cuerda Larga nevada al fondo. Nuestra intrépida reportera gráfica Sofía se encargó de hacer un sinnúmero de fotos.
A lo largo del camino estuvimos rodeados de jaras, romero en flor y sobre todo de gamones, planta parecida a los lirios, también conocida por varita de san José. De ahí viene el nombre del barrio del Gamonal en Burgos que estuvo en los papeles no hace mucho tiempo. ¡Hay que ver las cosas que se aprenden en estas marchas!
Después de los preceptivos ejercicios de estiramientos que como siempre dirigió con autoridad Juan Carlos, nos dirigimos al restaurante el Refugio donde se incorporaron Toñi y Rafa nuestro amado líder, para comer un delicioso cocido montañés (con alubias en vez de garbanzos) que os recomendamos de todo corazón si pasáis por allí.
En definitiva una bonita marcha que se debe repetir.
Feliz semana a todos
J. V. Almela 

19/03/2017

Montañeros: La Pinareja; Toño Gutierrez
La celebración de San José y del día del padre, unido al festivo lunes, hizo que la asistencia a la cita fuera menor que en otras ocasiones y que en aras de cumplir con los compromisos familiares decidiéramos prescindir de la ascensión a las dos cumbres emblemáticas del recorrido: La Pinareja, que forma parte del conjunto de la Mujer Muerta, y el Montón de Trigo. La ruta circular que planteamos pasa por el collado de Tirobarra desde el que en una media hora se alcanzan fácilmente cualquiera de las dos cumbres, pero hoy no tocaba alargar el tiempo de la actividad; al fin y al cabo todos habíamos subido muchas veces estas bonitas montañas. Aún así empleamos casi 5 horas en hacer la circular.
A las 8,30 h. en el estacionamiento de Majavilán, en las Dehesas de Cercedilla, nos encontramos con Reynaldo; María, Vicky, Mar, Antonio y yo que venimos desde Mirasierra. Es el último domingo del invierno y el espléndido día y el silencio del bosque nos obsequia con las señales inequívocas de que ya está aquí la primavera: los pájaros carpinteros o picapinos transmiten el eco de su percusión y ya sólo falta que dentro de poco se sumen a la sinfonía el cuco y el resto de pájaros que pueblan la zona.
En una hora liquidamos los 400 m. de desnivel que nos separan del collado Marichiva y tras pasar las portillas de límites provinciales, tomamos el camino que transcurriendo a media ladera del valle del río Moros y durante gran parte del mismo a curva de nivel, nos sitúa hora y media más tarde en los casi 2000 m. del Collado de Tirobarra. El paisaje, ayudado por el día soleado, se vuelve espectacular tras abandonar el espeso bosque. Todo el valle del río Moros ,con sus dos embalses de regulación, se extiende hasta los territorios de San Rafael  y El Espinar. Al otro lado las tierras altas de Segovia con La Granja, Torrecaballeros y sus pueblos mesetarios al fondo, Gredos y la Sierra de Béjar en el horizonte del Oeste todavía con nieve, y Peñalara presidiendo nuestra Sierra…Y nosotros, en el centro de todo, flanqueados por la Pinareja y el Montón de Trigo.
Un ligero pero incómodo viento del noroeste nos obliga a buscar unas piedras para hacer una breve parada para reponer fuerzas ya empezando a bordear por la derecha el Montón de Trigo. En una hora más ya estamos en el puerto de la Fuenfría, histórico paso romano, medieval y borbónico donde como siempre hay una gran concentración de excursionistas y ciclistas. Media hora más y por la Calzada romana llegamos al punto de salida no sin antes cruzar el arroyo de la Fuenfría pegados al puente del Descalzo para admirar su construcción en bóveda de medio cañón y con vestigios de la época romana.
Son las 13,30 h. y nos encontramos con los senderistas que terminan de hacer su ruta. Declinamos amablemente compartir las cañas de rigor pues hoy hay que cumplir con compromisos familiares.
¡ Feliz primavera a todos!
Toño
Senderista: Puerto de la Fuenfría y Collado de Marichiva; Sofía Vázquez
Y yo, ilusa de mí, que pensé que me libraba de la crónica. ¡¡¡Cambio fotos por crónica!!! Pero no, me tocó la vez.
Ya que éramos cuatro gatos (fantásticos) no me voy a quejar.
Nos reunimos en el Club Mirasierra; Ana, Begoña, Elena y yo. Echamos de menos a Gloria esperamos que pronto vuelva a la carga.
Nos dirigimos contentas al aparcamiento de las Dehesas de Cercedilla, donde nos encontramos con nuestro guía y maestro Gonzalo muy bien acompañado por Pilar.
Subimos en una horita por la calzada romana pasando el puente y tomando con mucho ánimo el último tramo, llamado con mucho acierto “La cuesta del reventón”, hasta llegar a la Fuenfría donde un amable ciclista nos hizo una foto de grupo que os mandamos etiquetada como Cotos y nadie dijo nada. No os lo sabéis!!!!!
El tiempo era estupendo y a partir de este punto fue todo un paseo tranquilo y muy bien acompañado por la pista GR-10 hasta el Collado de Marichiva.
Como no encontramos un sitio adecuado para parar seguimos unos 2 Km y una vez tomado un buen refrigerio los desandamos para tirar para abajo por un sendero bastante pedregoso hasta los coches.
Allí encontramos a nuestros montañeros, los que una vez cumplida su misión, se retiraban hacia Madrid. Les propusimos un trueque y cambiamos a Viky, que se inclinaba más por la cañita, por Ana que se fue muy bien acompañada a sus obligaciones Domingueras.
Nosotros nos encaminamos a tomar el aperitivo en Cercedilla y pasamos un rato muy agradable en una terracita donde ponen unos buñuelos de bacalao buenísimos.
Y esto es todo amigos. Espero veros el Sábado en la marcha conjunta.
Sofía
Que disfrutéis la semana.