29/6/2019 Senderismo: Las Pesquerías de Carlos III; Rafa García Puig
Las marchas de senderismo del
mes de julio se repiten de año en año con contadas novedades. Buscan la
frescura del ambiente y el paseo amable como culminación de un curso.
Tratan de dejar un regusto agradable que nos haga desear la llegada de
septiembre y el reinicio de la actividad.
Todos
los años los senderistas terminan con la marcha de las Pesquerías de
Carlos III en el rio Eresma en la vertiente segoviana de nuestra sierra
de Guadarrama. Unas veces vamos hacia el embalse del Pontón. Otras, en
busca del arroyo del Telégrafo, que se convierte en el Eresma, y el
arroyo Minguete.
En esta ocasión optamos por ir en busca del arroyo del Telégrafo, ocho senderistas que salimos todos desde Mirasierra.
Gloria, Marisa, Marta, Melanie, Conchita, Martha con hache, Rocío, y yo mismo.
Diréis: “qué bien acompañado”, pues sí, muy bien acompañado.
Así
que a las 8 nos dirigimos en dos coches hacia la zona recreativa de la
Boca del Asno, ocupada a esa hora solo por algunas caravanas, para
iniciar nuestra marcha en busca del Telégrafo siguiendo la rivera del
Eresma, que en esta ocasión bajaba con poca agua, pero que aun así
producía un festival en los sentidos y en los sentimientos que
establecía un muy buen maridaje con el remate de temporada que se
pretendía.
Bajamos
las escaleras que nos llevaban al rio y empezamos a andar en pequeños
grupos, seña de identidad de los senderistas, a los que no hay forma,
sean muchos o pocos, de mantener en un grupo compacto.
Anduve
durante los primeros momentos solo y en cabeza, recogido, como si
hubiera entrado en una iglesia me arrodillara y santiguara para iniciar
mi relato, mi petición mi balance, mi oración, y mi recuerdo y
agradecimiento a Jesús, siempre presente durante las marchas en los más
antiguos montañeros o senderistas.
Una
breve parada para oír el silencio del murmullo del rio y de los pájaros
y permitir que ese grupo disgregado de conversaciones se agrupe y haga
fotos, ¡como no!
Os echamos de menos Marisa fotos, Ricardo videos, y Pablo.
Reanudamos la marcha, y aparecieron los ¡qué pena que no haya venido…! Echábamos de menos a tantos de vosotros…
En poco más de 1 hora llegamos donde el arroyo del Telégrafo se convierte en el río Eresma. Que bonito, que paz, que privilegio.
Giramos
a la derecha siguiendo el curso del arroyo de las Pamplinas,
adentrándonos en los magníficos pinares de Valsaín que no se si recogen
el nombre de esta especie de pino, o es al revés.
Se
volvieron a formar los grupos de conversación disgregados. Me rendí por
tanto al sentir general y formé el mío propio con Marta sin hache, mi
hermana. Como no, “repasar”, en ambos sentidos, a la familia siempre da
mucho juego, y más aún si de repente interrumpes el “repaso”, y te paras
a llenarte con los pinos que suben rectos al cielo formando un paisaje
bellísimo rico en metáforas evocadoras…
Cruzamos
un puente de grandes piedras sobre el rio y giramos de nuevo a la
derecha hasta que nos encontramos con una pista asfaltada y un puesto de
reavituallamiento de una carrera de montaña de 115 km que como todos
los años estaba teniendo lugar por estos lares.
Abandonamos
la carretera y después de media hora decidimos iniciar la vuelta, y la
búsqueda de nuevo del rio Eresma para tomar un tentempié.
Encontramos
un recodo en el rio. El calor aconsejo a buena parte descalzarse y
refrescarse y, ¡como no!, fotografiarse los pies y las piernas todas
juntas en una fotografía, como diría yo, curiosa. Os describo la foto:
Parejas de piernas juntas y sumergidas en el agua del rio con las uñas
rojas pintadas.
Es
indudable que esto no se nos hubiera ocurrido a un grupo de chicos, lo
que prueba la desinhibición, originalidad y creatividad de las chicas.
Después
de una larga media hora, reiniciamos la marcha. En esta ocasión
percibimos el incremento que está teniendo esta actividad en las
personas, que se nota de un año para otro. Nos cruzamos con varios
corredores de la carrera de 115 km que habían iniciado a las 23:00 del
viernes procurándoles ánimo.
Cuando
llegamos a la Boca del Asno, el parking estaba totalmente lleno, así
que cogimos los coches y nos dirigimos al Albero en Valsaín para comer.
Puri como siempre encantada de tenernos como habituales.
Lo que disfruté y reí en la comida no soy capaz de explicarlo.
Conversación
rica que pasaba de la seriedad a la risa, de lo transcendente a lo
intranscendente, de una manera vital, rápida, imposible de seguir en
ocasiones, pero siempre rica en conocimiento que salta de la gestión de
personas a los platos de cocina sin solución de continuidad, cargada de
experiencia donde siempre aflora y a pesar, en ocasiones, de ella el
sentido del humor, la experiencia, y la frescura que tanto admiro en las
mujeres.
Así terminó nuestra marcha de 10 km y 165 m de desnivel y con ella el curso.
Los
montañeros, como bien explica José Luis en la crónica que habéis leído,
culminaron la Cuerda Larga con La Najarra incluida. Un gran final para
una estupenda temporada. Gracias José Luis por tu implicación.
Finalmente,
quiero recordar en este final de temporada a algunas de las marchas que
he hecho con vosotros. Todas han tenido algo especial pero, me quedo
con la subida al Malagón y como se la colamos a Aida, la subida al Yelmo
y a su Lagunilla donde Cipri dirigió una oración al cielo en memoria de
Mónica y a Conchita le brillaban los ojos de satisfacción por lo
conseguir subir al Yelmo, y la subida al Peñalara bautismo de cumbre
para Elena, Félix y Marta, José Vicente, Begoña, Marisa, Rocío,
conchita, y Silvia y José Luis.
Juan
Carlos y Antonio, quiero agraceros la seguridad que nos proporcionáis,
la tranquilidad en la cola que aportan Reinaldo, Emilio, Viky, José
Ignacios, Marta, Gonzalo (estamos contigo Gonzalo, ayer pasamos un rato
estupendo en tu casa), y a Elías a su amistad, rigor y lealtad.
En
mi cabeza estáis todos, veteranos en el grupo y los más recientemente
incorporados, Mar, José Antonios, Sonsoles y su positivismo, Rocío y su
señorio, Rosa, Francisco Alfredo, Alejandro e Isabel, Mari Carmen y
Alfonso, Marisas, Martas con hache y sin hache, Amay, Floren, Melanie,
Mariane, Chelo y José Luis y vuestra fuerza, Joaquín, Marías, María del
Mar, Malanie y Luis, Paz y Kaos, y Alberto y Silvia.
Estoy deseando que os reincorporéis rápidamente Gonzalo, Katinka, José Eugenio, Margarita, Cristina, Esperanza, e Irena.
A ti Gloria que eres el alma del grupo, y que sabes que Jesús y todos nosotros estamos contentos de que así sea.
A
todos muchas gracias por pertenecer a este grupo, por vuestra lealtad,
amistad, constancia, aunque las crónicas se nos resistan alguna vez a
algunos, y por la acogida sincera y afectuosa que damos a todas las
incorporaciones que permiten que todos nos enriquezcamos.
Un abrazo a todos y hasta septiembre
30/6/2019 Montañismo: La Cuerda Larga en plena ola de calor: Jose Luis Agud (montañero consorte)
Participan: Elías, Reinaldo, y Chelo
El
último domingo de junio, en pleno embate de calor sahariano, los tres
susodichos emprenden una de las rutas más duras de Guadarrama. A mi
entender la Cuerda Larga tiene más de lo segundo (20,6 Km, 1.000 m de
subida y 1.100 de bajada) que de lo primero. Porque, ¿dónde está la
cordura en tres adultos, en aparente posesión de sus facultades y con
medios suficientes para estar tomando daiquiris al borde de una piscina,
que se meten, en contra de todas las advertencias de rehuir el sol y
beber mucho líquido, en semejante berenjenal?
El
único destello de lucidez que se aprecia desde fuera es que adelantaron
la partida una hora, madrugando como panaderos, de forma que a las 7,50
horas ya estaban subiendo.
Salieron
del puerto de Navacerrada, y el primer hito, con el relente de la
mañana, fue la Bola del Mundo. A pesar de todos los augurios de una
temperatura asfixiante, bastante viento y ocasionales nubes hicieron la
travesía llevadera – o lo que ellos entienden por eso – hasta las tres
de la tarde. Tal vez su magnífica reciente graduación puso alas en los
pies de Elías, que no necesitó el carro del profeta homónimo para subir y
bajar como una bala.
Después
de la mal llamada Bola del mundo vino Cabeza de Hierro Menor, después
la Mayor, el Collado de Peña Vaqueros, el de Las Zorras (dicho séa sin
ninguna connotación machista), y más adelante, uno de los topónimos más
hermosos de Guadarrama: Asómate de Hoyos.
Aunque
los testigos interrogados no lo dejan claro, parece que más o menos a
esta altura, alentado por la pureza de aire y quién sabe si por el
pastel de puerros y gambas y tortilla que se había llevado, Reinaldo
dejó salir a borbotones su cultura enciclopédica y sacó a colación la
Batalla de Simancas. Otros no tenemos tanta información, pero disponemos
de la Wikipedia. Por ella he sabido que está batalla enfrentó a Ramiro
II de León y sus huestes a 100.000 musulmanes enviados por Abderramán
III, quien con la sobriedad que caracteriza a los poderosos bautizó la
operación como Campaña del Supremo Poder. Atravesaron la sierra
de Guadarrama por el Puerto de Tablada. Este es el único nexo que se me
ocurre para el relato de Reinaldo, que concluía, con toda la razón, que
el que está arriba gana. Los yihadistas bajaron, llegaron a Simancas, y
los cristianos, con la inestimable ayuda de un eclipse y la aparición de
San Millán, les dieron para el pelo.
A
estas alturas y de la Loma de Bailanderos, el calor apretaba hasta el
final de la excursión. Para facilitar las cosas, distraídos por los
relatos históricos que hemos descrito de forma somera, subieron, tal vez
por accidente, la Najarra. Esta subida es la que quiere la ortodoxia
que forme parte de la travesía. Pero de grandes ortodoxias están las
sepulturas llenas, y podrían haber acortado un poco el peregrinaje.
Mientras
tanto, en el campamento base, este cronista oteaba el cielo tratando de
avistar algún helicóptero de la Cruz Roja con tres montañeros a bordo
maltrechos por un golpe de calor.
Lo
cierto es que llegaron al Puerto de la Morcuera a las 16,30 horas, con
hora y media de adelanto sobre el horario previsto. Allí les esperaba
abnegadamente Rafa (¡muchas gracias!). Tomaron unas cervezas, y fueron
devueltos a su vehículo en Navacerrada.
Madrid,
que siempre sabe premiar a sus héroes, les obsequió con sendos atascos
en Las Presillas y en la carretera de la Coruña, no fuera a ser que
cayeran en la molicie.
José Luis Agud (montañero consorte)
13/06/2019 Senderismo: Las Calderas del Rio Cambrones: Elena Madurga
Preciosa
ruta que recorrimos 17 senderistas en un día de recién estrenado
verano, si bien, con momentos de agradecido frescor, especialmente para
los 14 que recorrimos las conocidas calderas, que merece la pena
visitar.
Nos
reunimos al final de la calle Pocillo, dejando a la izquierda la Real
Fábrica de Cristal Rafa, Conchita, Inma, Elías, Gloria, Rocío, Alberto,
Marta, y Marta, y Marta, Felix, Mª del Mar, Paco, Melanie, José Vicente,
Silvia y yo, que esta vez hice doblete: guía y cronista. ¡Premio
merecido!
Se
inicia en el llamado Puente de la Princesa desde donde se coge un
camino de tierra; enseguida se llega a una cancela y tras atravesarla la
ruta continua a la derecha por senderos que en muchos tramos se hace
bordeando el río cambrones y rodeados de árboles en su mayoría robles y
fresnos, junto con los arbustos que dan nombre al río, los cambroños. Es
especialmente recomendable ir en esta época del año para disfrutar de
los saltos de agua y las diferentes pozas o calderas tan
características: unas piscinas naturales escavadas en la roca por el
río. La más conocida es la caldera negra, cuyo nombre viene por su
profundidad, a la que se llega tras cruzar el río y ascender por un
sendero más empinado con alguna dificultad. Es un recorrido de 6
kilómetros y desnivel de 250m.
Un día para disfrutar y que terminamos con nuestro habitual cierre con caña y tapa.
Abrazos
23/6/2019 Montañismo: Los Chorros del Manzanares: Mª Eugenia Glez-Outón Velázquez
Comenzamos
la jornada en el Club Mirasierra Emilio, Carmen Izquierdo, Marian y
esta cronista. De aquí al aparcamiento de Cantocochino donde nos esperan
Juan Carlos y Emilio. Antes de empezar la marcha acordamos modificar el
recorrido previsto eligiendo otro más sombrío y agradecido en esta
época del año.
Salimos
en subida camino del Collado Cabrón. En algún punto del recorrido
comenzamos a descender adentrándonos en una zona más umbría y fresca que
nos lleva de nuevo ascendiendo hasta la Charca verde y de aquí, con el
Manzanares a la izquierda, a los Chorros del Manzanares. Y aquí estamos,
en la Cuenca Alta del Manzanares. A la vista los saltos de agua y sus
pozas. Si cierras los ojos la sensación no es menos grata, te sientes
envuelto por una brisa refrescante y un sonido relajante. Tras las fotos
oficiales, descendemos rehaciendo parte del camino. Carmen tropieza y
cae sobre la rodilla izquierda haciéndose una ligera abrasión. Pero
nuestro guía saca una lata-botiquín –olé la reutilización- y hace de
enfermero eficaz. Y como la montaña es solidaria nos pasan unas tiritas y
“Sana, sana…”. Seguimos hasta el puente del Retén que hemos cruzado
tanto en la subida como en la bajada. Completamos la vuelta en una ruta
cuasicircular.
Más
o menos ese ha sido el recorrido. Sé, porque así me lo cuenta Juan
Carlos, que hemos dejado a un lado el Puente del Francés, tanto a la ida
como a la vuelta. Pero la verdad es que cómo no sé dónde queda, que
cada uno ponga el dato donde sea en el relato.
Al
final nos ha quedado una marcha muy completa, con partes más exigentes y
otras más llevaderas, de 13,5 km y un desnivel acumulado de 944 m que
nos ha llevado 5,30 horas.
Por
mi parte me dejé llevar, como siempre que os acompaño, disfrutando del
paseo, la caminata, las subidas y las bajadas. Sin otra cosa en que
pensar que disfrutar del entorno, la compañía y la charla.
Como decís los montañeros la montaña es una lección de vida y este domingo aprendo:
de Alfredo que “no hay atajo sin trabajo”,
de Mariam que las paradas para desalojos de líquidos se denominan “paradas hidraúlicas”,
de Juan Carlos a distinguir la Mejorana y otro montón de cosas sobre viviendas de econergéticas,
de Emilio que se puede contar con su atención desinteresada
y de Carmen que se la puede llevar a cualquier parte, que es como La Pedriza, que nunca defrauda.
Y
del grupo de montañeros, en general, que sois acogedores, competentes,
emprendedores, divertidos y un sinfín más de calificativos que podéis
adjudicaros.
Que sirva esta crónica como despedida. Me voy pa Cai.
Hasta que nuestros caminos se crucen.
Mª Eugenia
16/6/2019 Senderismo: El Rio Angostura desde El Paular: Conchita Carvajal
Queridos Amigos
El pasado 3 de Junio, hizo un año, cuando Marisa, Aida y yo, nos dirigíamos muy pronto a lo desconocido. Aida había conocido a uno, que le dijo si queríamos ir a una marcha con ellos ¿Porque no probar? Allí íbamos a La Hiruela.
De regreso a Madrid (perdidas como era normal a pesar del GPS de Marisa) volvíamos encantadas, por lo bien que lo habíamos pasado, por lo bien que estabais organizados, la gente era simpática y normal, todo estupendo. Nos volveríamos a apuntar ¿ Y si les hemos caído mal y no quieren ? decía yo, pero Aida que es el optimismo personificado, dijo que seguro nos aceptaríais.
El pasado 3 de Junio, hizo un año, cuando Marisa, Aida y yo, nos dirigíamos muy pronto a lo desconocido. Aida había conocido a uno, que le dijo si queríamos ir a una marcha con ellos ¿Porque no probar? Allí íbamos a La Hiruela.
De regreso a Madrid (perdidas como era normal a pesar del GPS de Marisa) volvíamos encantadas, por lo bien que lo habíamos pasado, por lo bien que estabais organizados, la gente era simpática y normal, todo estupendo. Nos volveríamos a apuntar ¿ Y si les hemos caído mal y no quieren ? decía yo, pero Aida que es el optimismo personificado, dijo que seguro nos aceptaríais.
Y
aquí estoy enganchada y disfrutando de cada marcha: Con Paz y su
"chuchillo" ( lo digo con cariño ) Kaos, con mi vecina Roció, con Isabel
y Alex y su jamón serrano, con la canción de Pepe, con la alegría de
Sonsoles, con la guapa de Floren, con los pájaros de Pablo, con las
clases de historia de José Vicente, con el buenazo de Gonzalo, con las
encantadoras Caridad, con Ricardo el reportero, con las súper chicas:
Begoña, Gloria, Marisas, Marias, Elenas, Martas, Mª del Mar,
Inma......con el gracioso de Reinaldo, con todo el resto de estupendos
montañeros y con todos los que no nombro porque sigo liándome un poco
con los nombres. Del jefe no digo nada porque se me notaria mucho que le
estoy haciendo la pelota.
Gracias por aceptarnos.
Gracias por aceptarnos.
La
marcha del pasado domingo, muy bien guiada por el jefe sustituto José
Vicente, fue por "El rio Angostura" o " Pequeña ruta de Iguazu" como la
bautizo Félix. Preciosos saltos de agua y cascadas cristalinas, miles de
robles, abedules, brillantes helechos....los arboles a rebosar de
líquenes, eso si que es respirar aire puro, una gozada. Pasamos por un
puente de madera y caminamos un rato en fila india por el borde del rio,
lo de ir escuchando correr el agua tampoco esta mal, un poco mas
delante estaba el puente de piedra medieval y piensas como viviría la
gente de esa época, creo que no tenemos ni idea.
Cuando
se puso el camino un poco complicado, subimos al sendero, allí J.V.
cogió una pequeña pelotita marrón de un roble, se llama "Agalla" es una
defensa del roble para aislar los huevos de un parasito, no es un fruto
del roble que lo que produce son bellotas ¡Lo que sabe el bisabuelo!
No
se cuanto tiempo estuvimos andando sin prisa, como de paseo, sin dejar
de hablar un minuto, yo la que mas, hasta que decidimos volver y
recuperar a Aida que se quedo esperándonos un poco detrás, porque vio
una cuestecilla y dijo que no subía. Nos tiramos en una explanada de
hierba, compartimos lo que cada uno llevaba en su mochila, seguimos y
seguimos hablando, Marta nos puso al día de como funciona la sanidad
publica, principalmente en su hospital, lo bueno y lo malo.
Abrazamos
arboles por lo de la energía y las chicas nos hicimos fotos con la
bandera, que es un momento que me encanta en cualquier marcha ¿Sera por
lo sonrientes y contentos que siempre salimos?
A la vuelta empezamos a cruzarnos con senderistas tardíos y algunos ciclistas. Ya cerca de los restaurantes se iban amontonando las familias con sus mesas, sillas y tortilla de patata. Nos quedamos en el primero, pedimos todos cervezas y claras (1,50) y un tinto de verano (3,50)¡Qué jetas! Aida y Marta repitieron ronda, pero Marta que era la del tinto, tubo que conformarse con una cerveza. Los 8 éramos Silvia, Alfredo, José Vicente, Aida, Félix, Marisa, Marta y una servidora. Alfredo te pongo en mi lista de senderistas súper simpáticos, ha sido un placer charlar contigo, espero que coincidamos mas a menudo
Distancia andando 12,9km
Pasos 17.964
Pisos subidos 28
tiempo total de la marcha 4h. mas o menos
Por supuesto el viernes voy a la nocturna, ya tengo preparado mi frontal, una rista de ajos y una bufanda para el cuello, por si aparece Drácula, aunque seguro que al sexo débil nos ibais a defender con uñas, dientes y una estaca.
A la vuelta empezamos a cruzarnos con senderistas tardíos y algunos ciclistas. Ya cerca de los restaurantes se iban amontonando las familias con sus mesas, sillas y tortilla de patata. Nos quedamos en el primero, pedimos todos cervezas y claras (1,50) y un tinto de verano (3,50)¡Qué jetas! Aida y Marta repitieron ronda, pero Marta que era la del tinto, tubo que conformarse con una cerveza. Los 8 éramos Silvia, Alfredo, José Vicente, Aida, Félix, Marisa, Marta y una servidora. Alfredo te pongo en mi lista de senderistas súper simpáticos, ha sido un placer charlar contigo, espero que coincidamos mas a menudo
Distancia andando 12,9km
Pasos 17.964
Pisos subidos 28
tiempo total de la marcha 4h. mas o menos
Por supuesto el viernes voy a la nocturna, ya tengo preparado mi frontal, una rista de ajos y una bufanda para el cuello, por si aparece Drácula, aunque seguro que al sexo débil nos ibais a defender con uñas, dientes y una estaca.
Para
los que no nos veamos hasta la próxima temporada, que paséis un buen
verano, en La Conchinchina o cualquier sitio de nuestra preciosa España,
eso si siempre disfrutando de la naturaleza.
Muchos besos
Conchita
16/6/2019 Montañismo: Puerto del Reventón: Reinaldo Vazquez
Había
muy poca gente apuntada a esta excursión. Francisco Vaquero y Elías
Rodríguez, A mí la distancia a la que se encuentra La Granja me echa
atrás. Ya me ocurre con el valle de Lozoya, encajonado entre el
desdoblamiento de la sierra madrileña. Pienso que tiene lugares
preciosos, pero que no compensa la distancia. En este caso, incentivado
por los comentarios, crónica y fotos de los senderistas que habían
realizado el chorro grande del Cambrones unas semanas antes y por mi
compañera de destino que se había ido desde Rascafría a La Granja y
vuelta en la misma semana decidí apuntarme porque ver el chorro merece
la pena. Mi compañera me había dicho que ni en la ida ni en la vuelta lo
habían visto, que lo recordaba malamente de cuando habíamos hecho
juntos ese recorrido. Pensé: como puede ser tan torpe la gente para
subir el Reventón y no visitar esa maravilla de agua corriendo.
Posteriormente,
cerrado el plazo oficial, se apuntó José del Campo. El único que salía
de Madrid era Elías por lo que le propuse ir juntos. Quedamos en la
capilla de La Florida y cuando llegué me esperaba allí. Recordé a Mar y
Rosa y las diferencias entre el cerebro femenino y el masculino. Mi
conclusión es que Elías se orientaba mejor.
Seguimos
en mi coche hasta La Granja sin más problema que la amenaza constante
de la presencia de un radar móvil. José nos esperaba en el aparcamiento
frente a la fábrica de cristal. Nos siguió hacia la urbanización donde
habíamos quedado con Francisco. Elías sacó su teléfono y Google Maps nos
guío en contra de mi memoria, cuando habíamos dado una vuelta en
círculo y empezábamos la segunda vuelta me rebelé contra Google y
apliqué mi criterio, en tres minutos avistamos a Francisco que había
salido a la carretera. Los tres coches continuamos hasta el portillo de
la calle Fuente de los Infantes.
Después
de este incidente pensé que no se trataba de diferencias entre el
cerebro masculino y el femenino. No, el hecho diferencial se encuentra
en cerebros abducidos por Google y cerebros que se resisten a ser
fagocitados por los habitantes de ese exoplaneta que atrofia las
cualidades innatas de los humanos.
Yo
era el guía, pero está visto que no tengo autoridad o no me quiero
imponer. Mi neoliberalismo me traiciona. Elías se había descargado
anoche la ruta que íbamos a hacer. Cuando llegamos a la primera
bifurcación dije a la izquierda, pero el satélite dijo a la derecha.
Insistí, el chorro grande del Cambrones está a la izquierda, pero quien
iba a luchar contra un satélite: fuimos a la derecha. Por fin llegamos
al camino que sube desde la tapia del palacio, bueno y con una pendiente
constante. Allí nos preguntó un corredor si seguía el camino de la
derecha o el de la izquierda ya que quería ver el chorro. El satélite
contestó que el de la izquierda, menos mal que ni él ni nosotros lo
seguimos, por una vez me impuse. El de la izquierda era un cortafuegos
que lo había recorrido hace años con Jesús Extramiana.
Francisco
tiró hacia arriba fuerte, como se creía el más joven tenía que dar
ejemplo, y Elías le siguió. Tuve que sacar a Francisco de su error, lo
tomó con incredulidad, ¿cómo yo con mi pinta decrépita pretendía ser más
joven?
Llegamos
a la Fuente del Infante, siempre la he conocido en singular, a pesar de
que la calle emplee el plural. Desde allí seguimos sin tanta pendiente
paralelos a una tapia de piedra que llega hasta el portillo del
Reventón. Una vez en el portillo hicimos una pequeña subida adicional
hasta el hito del punto geodésico. Hicimos dos paradas, una en cada
sitio y Francisco nos aleccionó en como comprar billetes baratos para
vuelos y nos asombró con sus interminable viajes y excursiones. Pude
recordar con él la laguna Negra, en la provincia de Soria, cerca ya de
Montenegro de Cameros, el único pueblo de Cameros fuera de La Rioja, las
lagunas de Neila cercanas a Quintanar de la Sierra en la provincia de
Burgos, y el rio Lobos, a caballo entre ambas provincias, desde la
burgalesa Hontoria del Pinar hacia al soriano Burgo de Orma. La verdad
es que no para. Y le da tiempo como a Elías de hacer una carrera más.
Con el calor que hacía hoy, Francisco no venía disfrazado de papá noel
bonachón. Tampoco nos ha hecho un calor excesivo.
A
partir de la Fuente del Infante, prácticamente de la misma tapia de
piedra, surgen cada cierto tiempo manantiales, cabezas de arroyos. Se
trata de un semicírculo bastante plano y los pequeños arroyos son como
los radios de esa figura. Nos explicó un geólogo en la excursión que
hicimos con Jesús que allí hay una placa de granito que recoge el agua
de los montes circundantes y que aflora al llegar a la placa. Se juntan
los regatos en el centro generador del semicírculo y forman el caudal
del Cambrones que abastece generosamente el chorro. Al llegar a la
prolongación del río propuse girar para ver el chorro, advertí que podía
en algunos tramos ser difícil. Nuevamente se impuso Google, debíamos
seguir un poco más y torcer a la derecha, era más fácil. Así lo hicimos
desgraciadamente.
José
del Campo había oído mis comentarios y decidió seguir por el camino por
el que habíamos subido, le propusimos ir con él, pero lo rechazó con
unos argumentos geniales, 1º. tenía tendencia a caerse, 2º no le gustaba
caerse, y como no le importaba bajar solo, pues nos dejaba, él prefería
el camino bueno conocido. Bajamos por el cortafuegos ya recorrido en la
excursión con Jesús, la bajada de gran pendiente y con arena suelta,
una pesadez que nos hizo ir muy despacio, tanto que a pesar de que José
caminó el triple que nosotros, únicamente le sacamos un minuto. Como
habréis podido imaginar ni nos acercamos al agua. Me acaban de mandar
una conferencia donde se dice que el estereotipo de nuestra propia vida
se convierte en profecía, y que las personas optimistas sobre si mismas
viven siete años y siete meses más que las que tienen una autovisión
pesimista, las primeras desarrollan el hipocampo. Recuerdo otra donde se
decía que el senderismo especialmente por terreno no uniforme también
lo hace. Si ambas cosas están conectadas, andar por terreno abrupto, si
no te matas, alarga la vida. José no creo que con tu actitud cumplas
sesenta años.
Francisco
nos llevó al hogar del jubilado “San Luis” supongo que en honor a
nuestro único rey de ese nombre muy vinculado con el real sitio. En la
subida conté las andanzas de su esposa doña Luisa Isabel de Orleans,
pero no es propio reproducirlas por escrito en este sitio. Allí nos
invitó Elías al aperitivo, unas cervezas sin alcohol malas, pero
acompañadas de doce pescaditos en gabardina, sepia empanada (4),
mejillones, dos cruasanes rellenos de jamón y queso partidos por la
mitad, aceitunas, pan y algo que se me olvidará seguro. Todo ello con la
conversación que pusimos nosotros. Mar habría sido tu envidia. Además,
por seis euros.
Los
de fuera se quedaron a comer judiones, codornices y huevos fritos con
chorizo. Los de Madrid volvimos. Yo iba enfadadísimo, había ido par ver
el chorro grande y no lo había visto, era el guía y Google se había
entrometido. Formé mi firme decisión de no volver a una excursión de los
montañeros. Cuando dejé hoy al mediodía a Elías en su coche le dije:
“¿Nos veremos el viernes?” Contestó “Sí, iré. Me apetece mucho la marcha
nocturna a Peñalara”. Repliqué: “A mí también”.
Os invito a todos, senderistas y montañeros a que no faltéis. Un abrazo a todos.
Reinaldo
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